BLOQUE 2
La identificación produjo menos euforia de la que Mauro había imaginado.
Lo que apareció fue otra clase de cautela.
Habían tardado demasiado en llegar hasta aquella fotografía para permitir que su fuerza visual los hiciera saltar sobre la siguiente pregunta.
Mauro propuso llamar a Fray Julián.
Sebastián negó.
Irene estuvo de acuerdo.
—Todavía no tenemos el lugar.
—Pero ya sabemos que sobrevivió —dijo Mauro.
Sebastián miró la imagen.
—Eso ya lo sabíamos por documentación material.
—No es lo mismo verlo.
No lo era.
Y precisamente por eso una fotografía podía ser peligrosa para el razonamiento.
Parecía entregar más de lo que realmente demostraba.
Sebastián abrió otra hoja y dejó fijado el límite.
La imagen demostraba que el Códice seguía existiendo durante aquella campaña y que mantenía los rasgos físicos reconstruidos. También formaba parte de una revisión ligada documentalmente a una procedencia emilianense.
No demostraba que la toma hubiera sido realizada en San Millán.
Tampoco probaba que el manuscrito permaneciera allí después de la campaña ni que su referencia contemporánea siguiera conservando un vínculo visible con los números antiguos.
Irene leyó.
—Eso no puede moverse hasta que encontremos el lugar.
Mauro asintió.
Empezaron entonces por las imágenes anteriores y posteriores del mismo rollo.
No por el Códice.
Una toma mostraba una sala más amplia. Otra permitía ver mejor la mesa. En fotografías posteriores aparecían un armario y una ventana alta.
En una de ellas se distinguía al fondo una abertura enmarcada por piedra.
Mauro amplió.
—Esto puede servir.
La imagen tenía limitaciones.
La perspectiva estaba deformada y la zona aparecía parcialmente fuera de foco.
Pero conservaba una característica arquitectónica.
Irene comparó el mobiliario con la fotografía del Códice.
—Es la misma mesa.
Eso permitía relacionar ambas tomas con el mismo entorno de trabajo.
Sebastián buscó entonces la documentación de la campaña.
Necesitaban saber en qué lugares había trabajado el equipo durante aquella semana.
La relación general incluía varias instituciones.
No todas estaban en La Rioja.
Parte del archivo gráfico podía corresponder a etapas anteriores de la misma campaña.
Mauro localizó una hoja de gastos y desplazamientos.
No demostraba dónde se había tomado ninguna fotografía, pero permitía reducir posibilidades.
Durante la semana relevante el equipo había trabajado en dos lugares.
Uno era un depósito técnico.
El otro, una institución receptora relacionada con fondos religiosos.
San Millán no aparecía desarrollado en aquella documentación.
Solo una referencia administrativa.
Irene preguntó:
—¿Podemos saber cuál era?
La denominación había cambiado con los años.
Sebastián tuvo que seguir correspondencia y papeles de organización.
Mientras tanto buscaron fotografías del depósito técnico.
Varias estaban claramente identificadas.
Las salas eran diferentes.
El mobiliario no coincidía.
Tampoco las ventanas ni la disposición general de las mesas.
Irene lo dijo primero.
—La fotografía del Códice no fue tomada ahí.
Sebastián comprobó la comparación antes de aceptarlo.
No aparecía ninguna correspondencia suficiente entre ambos entornos.
La campaña había pasado por los dos lugares, pero la secuencia del manuscrito pertenecía al otro.
Mauro sonrió.
—Entonces fue fotografiado en la institución receptora.
—La secuencia apunta ahí —respondió Sebastián—. Quiero el documento que lo una directamente.
Buscaron los partes diarios.
Una hoja contenía fechas y números de fichas revisadas.
La referencia provisional del manuscrito estaba allí.
Junto a ella aparecía una abreviatura institucional.
Era la misma utilizada para el segundo lugar de trabajo.
Eso permitía escribir:
LUGAR DE REVISIÓN: INSTITUCIÓN RECEPTORA IDENTIFICADA ADMINISTRATIVAMENTE
Todavía necesitaban desarrollar la abreviatura.
Pero la fotografía ya podía situarse físicamente en La Rioja.
La recepción administrativa y la imagen comenzaban a converger.
Irene observó la sala.
—Y ahora sabemos que tampoco era una oficina técnica genérica.
Sebastián asintió.
Era una dependencia vinculada con la institución receptora riojana.
Mauro tomó el mapa.
Por primera vez podía reducir el área a un punto administrativo concreto, aunque todavía sin nombre histórico completo.
Sebastián no llamó a Leandro.
No quería transformar una localización incompleta en una competencia.
La regla seguía intacta.
Primero verificar.
Después decidir qué debía comunicarse.