CAPÍTULO 28 Huellas de una catalogación perdida
BLOQUE 1
Las copias de la relación de reintegro no llegaron juntas.
La primera era una reproducción mecanografiada. La segunda, una copia al carbón conservada entre correspondencia administrativa. La tercera pertenecía a una fase posterior y tenía correcciones manuscritas sobre una versión ya reorganizada.
Sebastián pidió colocarlas en paralelo antes de buscar el volumen.
—Primero quiero entender el sistema.
Mauro observó los encabezamientos.
La primera relación decía:
Materiales reintegrados provisionalmente a fondos de procedencia reconocida.
La segunda utilizaba otra fórmula:
Relación de piezas retiradas del inventario general para su incorporación a fondos particulares.
Y la tercera hablaba de:
Revisión de adscripciones procedentes de relaciones anteriores.
Mauro frunció el ceño.
—Ni siquiera llaman igual a la misma operación.
—Por eso una búsqueda por palabras puede fracasar aunque estemos siguiendo el mismo proceso.
Irene comparó las fechas.
La primera versión era casi contemporánea al inventario donde habían identificado el volumen relacionado con una procedencia emilianense. La segunda había sido producida poco después. La tercera pertenecía ya a una etapa posterior de revisión.
Si el manuscrito había salido de la relación provisional porque alguien resolvió su adscripción, alguna de aquellas versiones podía conservar el puente entre la referencia antigua y la nueva.
Buscaron primero los volúmenes de pergamino.
Varios pudieron descartarse sin dificultad.
Otros eran demasiado genéricos para servir.
Una entrada decía simplemente:
Volumen antiguo, incompleto.
Otra:
Pergamino, cubierta de cuero, procedencia religiosa.
No bastaba.
A esas alturas, el manuscrito que seguían tenía una biografía material demasiado precisa como para sostener una identificación sobre semejanzas vagas.
La entrada apareció varias páginas después:
Volumen de pergamino falto al comienzo, cubierta oscura, procedencia emilianense según antecedente. Retirado para adscripción particular.
Sebastián buscó el número.
Coincidía con el asignado al manuscrito dentro del primer inventario de revisión.
Mauro sonrió.
—Lo tenemos.
Irene corrigió:
—Tenemos la salida del inventario provisional.
Era más exacto.
La pieza no había desaparecido entre una versión y otra.
Había sido retirada porque alguien consideró que debía pasar a un fondo más concreto.
La columna destinada a la nueva referencia estaba vacía.
Mauro señaló.
—¿No dice cuál?
No.
Pero en el margen aparecía:
Ver relación particular.
Irene dejó escapar una breve sonrisa.
—Otra relación.
Sebastián no se sorprendió.
La documentación general registraba que la pieza abandonaba una etapa de clasificación.
La adscripción concreta quedaba en un instrumento separado.
La segunda copia aportaba algo más.
La misma entrada aparecía abreviada:
Vol. perg. inc. — proc. emil. — a relación particular.
Al lado figuraba una clave formada por letras y números.
Mauro preguntó:
—¿Nueva signatura?
Sebastián negó.
—Todavía no sabemos qué es.
Podía tratarse de una referencia de expediente o de trabajo.
No debía llamarse signatura hasta que alguna fuente lo demostrara.
Irene buscó aquella clave en otras entradas.
Se repetía en piezas retiradas para adscripciones concretas y, en varios casos, las letras remitían a series administrativas.
No a instituciones.
Sebastián escribió:
CLAVE DE ADSCRIPCIÓN — NO SIGNATURA BIBLIOGRÁFICA DEMOSTRADA
Un índice auxiliar permitió desarrollar la clave:
Relaciones particulares de reintegro.
Eso resolvía su función.
No decía dónde estaba físicamente el volumen.
Indicaba dónde debía existir el documento que explicaba su nueva adscripción.
El problema era que aquella serie no se conservaba completa.
La descripción archivística registraba lagunas y documentos incorporados posteriormente a otros expedientes. También había duplicados, copias separadas y relaciones cuya ubicación actual no podía reconstruirse con seguridad.
Mauro apoyó el lápiz.
—No puede ser.
Sebastián lo miró.
—Puede perfectamente.
No había nada excepcional.
Eran décadas de trabajo administrativo acumulado sobre instrumentos provisionales que nunca fueron diseñados para servir a una investigación futura.
Irene examinó la tercera versión de la relación.
La entrada del volumen ya no figuraba.
Pero el encabezamiento explicaba que ese documento incluía únicamente adscripciones todavía pendientes de resolución o revisión.
Sebastián entendió la consecuencia.
—Para entonces ya no estaba entre las pendientes.
Mauro preguntó:
—¿Eso demuestra que la adscripción quedó resuelta?
—Todavía no solo por la ausencia.
Irene encontró una nota general al final:
Las adscripciones resueltas se incorporaron a los instrumentos particulares de cada fondo, manteniéndose en esta relación únicamente las pendientes.
Sebastián señaló la línea.
—Ahora sí tenemos una explicación administrativa.
Entre la segunda y la tercera versión alguien había resuelto la adscripción de la pieza.
Eso no significaba todavía que supieran a qué fondo.
Pero reducía considerablemente el intervalo en el que debían buscar.
Sebastián escribió:
ENTRE VERSIÓN 2 Y VERSIÓN 3: ADSCRIPCIÓN RESUELTA
Debajo:
BUSCAR INSTRUMENTOS PARTICULARES DE FONDOS EMILIANENSES PRODUCIDOS EN ESE INTERVALO
Mauro miró la nota.
—Ahora sí estamos cerrando.
Esta vez Sebastián no lo corrigió.