BLOQUE 3
El inventario de revisión no permanecía en el mismo archivo.
El original había funcionado como instrumento de trabajo y varias de sus hojas fueron sustituidas cuando se elaboraron relaciones posteriores.
Lo que sobrevivía eran copias hechas en momentos distintos.
Semanas antes, aquella situación habría parecido un obstáculo.
Ahora Sebastián sabía que podía ser una ventaja.
Dos versiones permitían ver cómo había cambiado la clasificación.
Localizaron una copia entre documentación administrativa y otra dentro de un expediente de reorganización.
La primera llegó digitalizada.
La reproducción era mediocre, pero el encabezamiento podía leerse:
Relación provisional de fondos antiguos pendientes de identificación definitiva.
Irene recorrió las entradas por descripción física.
Descartó varios volúmenes antes de encontrar el que buscaban.
Uno tenía las tablas desnudas.
Otro estaba completo.
Un tercero era demasiado pequeño.
Casi al final apareció:
Volumen mayor. Pergamino. Sin comienzo. Cubierta de cuero oscurecida. Reparación antigua y posterior en costura. Desgaste inferior. Procedencia no fijada.
Irene acercó la imagen.
—Acá distinguen dos fases de intervención en la costura.
Eso era nuevo.
La frase no repetía simplemente los asientos anteriores.
Quien había examinado el volumen diferenciaba una reparación más antigua de otra posterior.
Era otra observación directa.
Mauro localizó la columna de referencia.
El número ya no coincidía con el provisional de recepción.
Había cambiado.
Sebastián anotó la equivalencia.
No había nada extraño en ello.
Un número provisional podía desaparecer al pasar a una nueva etapa de revisión.
Lo importante era conservar el puente documental.
En el margen figuraba:
Ver relación de procedencia antigua antes de adscribir.
Seguían sin saber qué procedencia terminaría aceptándose.
Pero el volumen permanecía físicamente en La Rioja años después de su regreso.
Cuando llegó la segunda copia del inventario, las entradas ya habían cambiado.
Varias piezas habían desaparecido de la relación provisional.
Otras tenían nuevas denominaciones.
También habían cambiado varias referencias.
Buscaron el número del volumen.
No estaba.
Mauro no reaccionó.
Ya sabía que ausencia no significaba desaparición.
Compararon descripciones.
Tampoco encontraron inmediatamente una entrada que reuniera los mismos rasgos.
Irene revisó todos los manuscritos de pergamino.
Ninguno resultaba concluyente.
Sebastián sintió la incomodidad de volver a perder una identidad apenas recuperada.
Entonces Irene encontró una nota general en el margen:
Las piezas cuya procedencia pudo establecerse fueron retiradas de esta relación y trasladadas a los inventarios correspondientes.
El sentido de la ausencia cambió.
Si el volumen ya no aparecía en la segunda versión, podía deberse precisamente a que alguien había resuelto su adscripción.
No demostraba que ésa fuera la causa concreta.
Pero existía una explicación documental real para buscarla.
La nota remitía a:
Relaciones particulares de adscripción.
Sebastián escribió:
PRIMER INVENTARIO: VOLUMEN PRESENTE — IDENTIDAD INCIERTA
Después:
VERSIÓN POSTERIOR: VOLUMEN YA NO IDENTIFICABLE BAJO LA MISMA REFERENCIA
Y finalmente:
POSIBLE CAUSA DOCUMENTADA: TRASLADO A INVENTARIO DE FONDO ESPECÍFICO
Mauro preguntó:
—Si encontramos esa relación, ¿sabremos qué procedencia aceptaron?
—Sí.
—¿Y si aparece San Millán?
Sebastián lo miró.
Mauro levantó la mano.
—No estoy diciendo que vaya a aparecer.
Irene sonrió.
Los tres lo habían pensado.
Precisamente por eso no podían anticiparlo.
La Rioja contenía suficientes instituciones religiosas y trayectorias documentales para impedir cualquier salto.
Solicitaron las relaciones particulares de adscripción.
Mientras esperaban, Irene comparó las versiones del inventario.
Algo más apareció.
Cuando una pieza era trasladada a un fondo concreto, la nueva entrada no siempre conservaba la referencia provisional.
En algunos casos comenzaba con una signatura completamente distinta, acompañada por una descripción reformulada.
Sebastián comprendió el mecanismo.
La cadena de números podía romperse aunque el objeto permaneciera perfectamente dentro del sistema.
Las hojas de trabajo eran las únicas que conservaban el enlace entre ambas identidades administrativas.
No había prueba de ocultamiento.
Era una consecuencia normal de reclasificar.
Un volumen podía pasar de una relación provisional a un inventario definitivo sin conservar ninguna palabra que permitiera recuperarlo mediante el nombre utilizado antes.
Irene miró ambas copias.
—Por eso nadie advirtió el regreso.
Durante décadas, quienes buscaron el manuscrito habían perseguido nombres y antiguas referencias.
El objeto había sobrevivido a todos ellos.
Sebastián escribió en el margen:
EL MANUSCRITO REGRESÓ ANTES DE QUE NADIE ENTENDIERA QUE HABÍA REGRESADO
La frase describía exactamente lo sucedido.
El movimiento más importante de aquella etapa no había sido registrado como un acontecimiento excepcional.
Administrativamente había consistido en una remisión y una recepción provisional, seguida por una revisión ordinaria.
Quizá precisamente por eso el volumen siguió existiendo.
Nadie necesitó reconocer su importancia para conservarlo.
Bastó con que quienes lo recibieron hicieran lo suficiente para no perder el objeto mientras intentaban averiguar qué era.