La Ruta de los Manuscritos (El Secreto de San Millán: Tomo VI) BLOQUE 2
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Los documentos enviados por Eduardo no habían desaparecido por completo.

Uno de los anexos había sido resumido dentro de un informe interno.

No conservaban la pieza entera.

Solo aquellos fragmentos que el técnico consideró relevantes para el cotejo.

El encabezado decía:

Extracto de copia particular presentada por E. V. para cotejo.

La copia reproducía una antigua relación de entrega.

Aparecían nombres conocidos.

Uno era Martín de Arce.

Otro correspondía a una persona vinculada con una etapa posterior ya documentada.

La relación, sin embargo, no coincidía palabra por palabra con las fuentes que Sebastián había estudiado.

Tenía omisiones.

Algunas fórmulas habían sido modernizadas.

Eso permitía descartar, al menos, que se tratara simplemente de una reproducción reciente de los mismos documentos consultados por ellos.

Irene preguntó:

—¿La tradición familiar puede ser antigua?

—Puede serlo —respondió Sebastián—. Pero una tradición antigua puede conservar información verdadera y también errores acumulados.

No debían confundir antigüedad con exactitud.

La copia podía derivar de un original perdido.

También podía proceder de una transcripción intermedia o de una recopilación familiar mucho más tardía.

El técnico que la examinó había dejado una advertencia especialmente útil:

El traslado contiene nombres verificables en fuentes independientes, aunque altera el orden de algunas entregas y atribuye a una misma familia responsabilidades que en los originales aparecen separadas.

Mauro levantó la cabeza.

La frase resolvía parte del problema.

La familia había conservado datos verdaderos.

Pero la manera de ordenarlos no era completamente fiable.

No había necesidad de acusar a nadie de falsificación.

Una copia podía perder contexto.

Una explicación añadida después podía terminar integrada a la historia recibida por la generación siguiente.

Con suficiente tiempo, episodios separados podían parecer parte de una misma continuidad familiar.

Irene dijo:

—Eso puede pasar perfectamente de buena fe.

Sebastián estuvo de acuerdo.

La tarea no consistía en juzgar la memoria familiar.

Consistía en separar lo que podía comprobarse de lo que seguía siendo interpretación.

El segundo anexo no aparecía.

Del tercero solo sobrevivía una referencia.

Era una relación genealógica.

Una nota técnica la describía como:

la línea de los Velasco presentada como continuadora de una custodia antigua

Sebastián miró la frase.

Aquello no demostraba que la genealogía llegara hasta el antiguo responsable citado por la familia.

Era una afirmación contenida en sus papeles.

Tenía que seguir siendo eso mientras no se verificara.

Irene preguntó:

—¿La oficina intentó comprobarla?

Parcialmente.

Algunos enlaces familiares podían documentarse.

Otros dependían de copias domésticas que no habían podido contrastarse suficientemente.

El informe no rechazaba toda la genealogía.

Tampoco la aceptaba como una línea íntegramente demostrada.

Sebastián escribió:

DOCUMENTACIÓN FAMILIAR VELASCO — CONTIENE DATOS HISTÓRICOS VERIFICABLES

Después:

INTERPRETACIÓN GENEALÓGICA — PARCIALMENTE CONTRASTABLE

Y finalmente:

NO DEMUESTRA PROPIEDAD DEL VOLUMEN

Irene añadió:

—Tampoco demuestra que el antepasado al que apuntaban haya sido el último responsable material.

Sebastián asintió.

Había que evitar incluso esa simplificación.

Lo demostrado era suficiente.

Los Velasco conservaban documentos que les habían permitido conocer rasgos materiales del manuscrito y nombres vinculados con antiguas entregas.

Mauro preguntó:

—¿Desde cuándo tenían esos papeles?

No podían saberlo con exactitud.

La copia aportada por Eduardo no conservaba una historia completa de transmisión.

Pero una de sus cartas decía:

Estos papeles han permanecido con la documentación doméstica de la familia y proceden, según tradición, de un conjunto anterior conservado por mi abuelo.

Eso permitía retroceder una generación documental.

Nada más.

No demostraba que el abuelo hubiera investigado activamente el manuscrito.

Podía simplemente haber conservado papeles.

Sebastián anotó:

CONSERVACIÓN FAMILIAR ANTERIOR

Y debajo:

BÚSQUEDA ACTIVA DOCUMENTADA — EDUARDO VELASCO

Mauro volvió a las comunicaciones.

—Leandro nunca nos contó que ya había habido consultas formales en archivos.

Sebastián recordó sus conversaciones.

Leandro había hablado de referencias familiares y había reconocido conservar documentación.

También había utilizado una expresión concreta:

décadas de trabajo

Hasta ese momento podían haber interpretado la frase como una alusión a su propia investigación.

Ahora existía una explicación más amplia.

La documentación familiar contenía trabajo realizado antes de él.

Eso no demostraba qué sabía Leandro sobre cada carta.

Tampoco permitía afirmar que hubiera intentado esconder aquella historia.

Solo cambiaba el contexto de lo que había dicho.