La Ruta de los Manuscritos (El Secreto de San Millán: Tomo VI) BLOQUE 2
33%

BLOQUE 2

Irene encontró después la noticia más antigua que tenían sobre la reparación del cosido.

Al principio no era más que una anotación dentro de aquella copia posterior.

Decía:

Compuesto el cosido por mano del religioso encargado de los libros.

Irene volvió a leer.

—Acá puede estar la primera noticia de la reparación.

Sebastián se acercó.

Hasta ese momento sabían que el cosido ya había sido rehecho cuando el volumen apareció en inventarios posteriores.

No podían determinar cuándo había ocurrido la intervención.

Ahora existía una referencia anterior.

—¿Cuánto podemos confiar en esto?

Irene respondió:

—Podemos afirmar que la copia conserva una noticia sobre una reparación. Para acercarnos al momento real necesitamos otra transmisión independiente o la fuente de la que depende.

La nota marginal remitía a una relación diferente.

Otra pieza dispersa.

Pidieron verificar si sobrevivía el original o alguna copia anterior.

La búsqueda ocupó buena parte de la tarde.

El original no apareció.

Sí encontraron una transcripción parcial realizada décadas antes que la copia que acababan de consultar.

Eso cambiaba el valor de la noticia.

Las dos versiones no parecían copias directas una de otra.

Tenían errores y omisiones diferentes.

Sin embargo, ambas mencionaban la intervención.

En la transcripción más antigua se leía:

Por hallarse flojo en la costura se dispuso que fuese compuesto antes de nueva entrega.

Irene dejó la mano junto a la reproducción.

—Esto sí permite sostener la intervención.

Sebastián preguntó:

—¿Hasta dónde?

—Antes de la entrega siguiente, el volumen tenía un problema estructural y alguien dispuso reparar el cosido. No sabemos exactamente cómo se hizo. Yo no lo llamaría restauración. Fue una reparación funcional.

Era suficiente.

Sebastián escribió:

PRIMERA NOTICIA DEMOSTRABLE DE REPARACIÓN DEL COSIDO

Añadió el intervalo aproximado.

Un rasgo que durante capítulos enteros había servido para reconocer el volumen en etapas posteriores empezaba a tener una historia propia.

La reparación se había convertido en marcador material porque alguien intentó mantener unido el libro.

Mauro preguntó:

—¿Aparece quién lo hizo?

La transcripción mencionaba:

fray Rodrigo, encargado de los libros

Nada más.

Sebastián buscó el nombre dentro de documentación de la casa correspondiente.

Aparecía en otros registros administrativos del mismo período.

No figuraba como erudito destacado.

Tampoco como copista reconocido.

Era un religioso encargado durante algunos años del cuidado cotidiano de libros y papeles.

Irene dijo:

—Eso encaja perfectamente con la intervención.

Mauro sonrió.

—Pensé que ibas a decir que era una gran figura olvidada.

—Al contrario. Para reparar una costura floja no hacía falta serlo.

Sebastián observó el nombre.

Fray Rodrigo.

Eso era casi todo lo que podían recuperar.

Había intervenido cuando el volumen presentaba un problema.

Después el libro continuó.

No necesitaban convertirlo en nada más.

Mauro encontró poco después una compra de cuero registrada en una fecha cercana.

Sebastián se volvió.

Irene revisó el documento.

La adquisición incluía materiales destinados a varios libros.

No existía vínculo individual con el manuscrito.

—No sirve para atribuirle la cubierta —dijo.

—¿Ni siquiera como posibilidad?

—Como posibilidad abstracta, sí. Como evidencia de este volumen, no.

Sebastián agradeció la precisión.

Cuanto más atractiva se volvía una historia, más importante era impedir que la proximidad documental se transformara en vínculo.

La cubierta podía ser anterior.

Podía haber sido cambiada después.

No lo sabían.

La reparación del cosido, en cambio, estaba documentada.

Se quedaron con eso.

Más tarde apareció otra persona.

María de Salcedo.

No como transportista ni como responsable formal del volumen.

Su firma estaba al pie de una relación de recepción correspondiente a una casa que administraba bienes y papeles vinculados con el tránsito.

Su función era certificar la llegada.

El asiento dejaba constancia de que uno de los libros había sido recibido sin sus primeras hojas.

Mauro se sorprendió.

—Su nombre no aparece en las relaciones posteriores.

Sebastián asintió.

Las versiones abreviadas habían preservado principalmente a quienes figuraban en las entregas.

Quienes verificaban o certificaban podían desaparecer de la memoria documental resumida.

María de Salcedo no tenía por qué haber transportado el libro.

Nada indicaba propiedad.

Tal vez su contacto material con el volumen hubiera durado apenas el tiempo necesario para verificar la recepción.

Pero su asiento enlazaba dos momentos.

Irene revisó la descripción.

Figuraban la pérdida inicial y la cubierta.

No se mencionaba el cosido.

Eso no suponía contradicción.

La intervención podía no haber sido relevante para la finalidad de aquel registro.

Sebastián anotó su función:

VERIFICACIÓN DE ENTREGA

No la llamó custodia.

Aquella diferencia importaba.

La protección del manuscrito no había dependido únicamente de quienes lo guardaron durante años.

También había dependido de personas que dejaron constancia suficiente para que una entrega pudiera ser demostrada.

La supervivencia material del pergamino era una historia.

La supervivencia de la información necesaria para reconocerlo era otra.

En algunos momentos ambas dependían de las mismas manos.

En otros, no.

Mauro observó los nombres que empezaban a acumularse.

—Estamos encontrando personas detrás de los papeles.

Sebastián negó suavemente.

—Siempre estuvieron. Ahora estamos empezando a saber qué hizo realmente cada una.

Eso impedía convertirlas en figuras legendarias.

Nadie había protegido el manuscrito durante siglos.

Cada intervención había sido limitada.

Lo que perduró fue la suma.