La Ruta de los Manuscritos (El Secreto de San Millán: Tomo VI) BLOQUE 2
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La permanencia del volumen en el depósito septentrional resultó mucho más extensa de lo esperado.

No había llegado para ser reenviado de inmediato.

Durante años reaparecía en controles internos y revisiones de conservación.

Nunca bajo una descripción completamente estable.

En un registro figuraba como:

Libro de pergamino sin principio.

En otro:

Volumen antiguo con cubierta marcada.

Tiempo después:

Manuscrito incompleto, de procedencia no determinada.

Mauro dejó escapar una risa.

—Cada vez lo describen peor.

Irene negó.

—No necesariamente. Lo describen para lo que necesitan en ese momento.

Sebastián comprendió.

Las expresiones variaban.

Eso podía ser útil.

Si distintas personas, en momentos separados, observaban el mismo volumen con vocabularios diferentes y seguían registrando rasgos coincidentes, la continuidad material adquiría más peso que una repetición literal.

Irene aisló los elementos estables.

Pergamino.

Pérdida del comienzo.

Cubierta marcada.

En una revisión posterior apareció algo todavía más importante:

Costura rehecha y asegurada.

Sebastián permaneció mirando.

La reparación seguía allí.

No solamente el libro.

También la huella de las intervenciones anteriores.

Mauro preguntó:

—¿Cuánto tiempo pasó entre la recepción y esta revisión?

Sebastián calculó.

Casi nueve años.

No era un tránsito fugaz.

El volumen había permanecido materialmente en aquel depósito durante un período prolongado.

Irene preguntó:

—¿Aparece como propiedad?

No.

Las fórmulas utilizadas hablaban de recepción, depósito y revisión.

En algunos asientos se usaba incluso la palabra custodia como función práctica.

No aparecían compra ni donación.

Tampoco una incorporación definitiva que permitiera inferir dominio.

Sebastián dijo:

—Eso es importante.

Mauro lo miró.

—¿Porque estuvo años ahí sin que digan que era suyo?

—Exactamente.

La presencia prolongada no equivalía a propiedad.

El mismo principio volvía a aparecer bajo otra forma.

Una institución podía tener un manuscrito durante años sin convertirse en su propietaria.

Sebastián anotó:

PERMANENCIA PROLONGADA ≠ PROPIEDAD

Era una distinción que ya había resultado decisiva en otros fondos.

Mauro siguió revisando.

Encontró una anotación marginal:

Revisión antes de remisión exterior.

—¿Exterior al depósito?

—Eso parece.

—¿Hacia dónde?

La nota no lo decía.

Otra vez, la historia material se abría antes de que la geografía pudiera cerrarse.

Sebastián comprobó las fechas.

El volumen aparecía todavía en un inventario anterior.

Después de la anotación dejaba de figurar durante un tiempo.

Eso no bastaba para afirmar una salida.

Podía haber cambiado de referencia.

También podía haber sido absorbido por otra serie.

Irene recordó:

—Ausencia de inventario no es ausencia física.

Sebastián asintió.

La identidad administrativa podía desaparecer antes que el objeto.

Buscaron relaciones de remisión correspondientes al período.

Había varias.

Una enviaba materiales hacia otro depósito situado más al norte.

Otra devolvía determinados libros a sus lugares de procedencia.

También figuraban movimientos de documentación hacia Burgos para revisión.

La ruta se abría en más de una dirección.

Mauro observó:

—Acá podría empezar el problema de los regresos.

Sebastián lo sabía.

La secuencia demostrada había parecido avanzar de manera relativamente ordenada.

Pero la propia documentación mostraba que las instituciones distinguían entre libros que debían regresar y aquellos que continuarían hacia otro punto.

Una nota de envío decía:

Separar los que han de volver de los que continúan.

Mauro señaló.

—Esto sí ayuda.

Sebastián buscó las referencias de los ejemplares.

El número del volumen había cambiado durante una reclasificación.

Necesitaron la tabla de equivalencias.

Cuando encontraron la correspondencia, quedó claro que el manuscrito figuraba entre los que continuaban.

No estaba dentro del grupo de devolución.

Al menos en esa etapa.

Sebastián escribió:

NO DEVUELTO EN ESTA REMISIÓN

Debajo:

INCLUIDO ENTRE LOS VOLÚMENES QUE CONTINÚAN

Irene añadió:

—Todavía no sabemos adónde.

—No.

Pero ahora la dirección general podía seguir abierta hacia el norte sin necesidad de imaginar un retorno que la fuente no registraba.