BLOQUE 2
El fondo intermedio había dejado de existir como unidad administrativa mucho antes de que Almarza iniciara sus consultas.
No había sido destruido.
Sus documentos se dispersaron entre distintas instituciones.
Una parte acabó en Burgos.
Otra siguió hacia fondos del norte.
También había materiales incorporados a archivos locales y referencias antiguas cuya equivalencia moderna ya no era segura.
Sebastián comprendió mejor por qué Almarza se había detenido.
Reconstruir aquella dispersión mediante cartas debía haber sido extraordinariamente difícil.
Ellos tenían índices cruzados y reproducciones que podían poner sobre la misma mesa.
Almarza había tenido que esperar semanas o meses para recibir un extracto que quizá ni siquiera conservaba el detalle que necesitaba.
Mauro señaló la identificación del fondo intermedio.
—¿Lo seguimos?
—Sí. Pero antes hay que aislar qué parte del lote estaba relacionada realmente con las casas riojanas.
La transferencia general no bastaba.
El inventario mezclaba varias procedencias.
Si querían acercarse a la ruta material, necesitaban separar el subconjunto correcto.
Irene encontró una pista.
Algunos paquetes estaban identificados mediante letras.
Una coincidía con la marca utilizada en la copia donde aparecía el volumen compatible.
No era una demostración.
Pero permitía aislar un grupo.
Sebastián buscó la descripción:
Relaciones de libros y papeles recibidos desde casas del Camino. Procedencia oriental.
Mauro preguntó:
—¿Oriental respecto de dónde?
—Probablemente del fondo que recibió los papeles.
—Eso podría llevar hacia La Rioja.
Sebastián respondió:
—Podría.
Dejó la palabra intacta.
Dentro de aquel subconjunto aparecían referencias a distintas casas religiosas y establecimientos vinculados con el tránsito del Camino.
Los nombres estaban abreviados.
Irene dijo:
—No los desarrollamos todavía.
—No.
Mauro soltó una respiración.
—Algún día vamos a encontrar un nombre completo.
Una abreviatura no coincidía con nada conocido.
Otra podía corresponder a una institución del entorno de Santo Domingo.
Una tercera recordaba la forma de una referencia antigua que habían estudiado meses antes.
Sebastián abrió las reproducciones correspondientes.
La fórmula aparecía vinculada con una entrega de un tramo ya conocido de la ruta.
No era idéntica.
Pero compartía estructura.
Más importante todavía, estaba acompañada por una descripción física.
Un volumen grande de pergamino.
Falto al comienzo.
Y una referencia a una señal de cubierta.
Irene se inclinó.
—¿La marca aparece acá?
Sebastián revisó.
La copia principal de Burgos no la conservaba.
Pero otra pieza del mismo subconjunto decía:
Uno grande, de pergamino, con señal en cuero.
Mauro se quedó quieto.
—Empiezan a ser muchas coincidencias.
Sebastián volvió a la documentación anterior.
La señal de cuero ya había aparecido en fuentes vinculadas con etapas del Camino.
No conocían exactamente su forma.
Sí sabían que había servido como elemento de reconocimiento del volumen.
Ahora reaparecía en una rama documental atribuida a casas situadas al este del fondo intermedio.
Irene dijo:
—Antes de utilizarlo necesitamos saber si esta copia depende de las que ya conocemos.
Exactamente.
Una repetición no era corroboración independiente.
Podía ser solo la misma información viajando por otra rama.
Compararon estructura y errores.
El orden de los nombres era diferente.
La secuencia de entregas tampoco coincidía de manera completa.
Había errores propios y una omisión que no aparecía en la tradición riojana conocida.
Eso hacía poco probable una copia directa.
Sebastián dijo:
—Puede ser una rama distinta.
Mauro preguntó:
—¿Derivada de una fuente común?
—Es una posibilidad.
Irene añadió:
—También podrían ser testimonios documentales de momentos diferentes.
Eso sería más importante.
Si las dos ramas hubieran registrado etapas distintas del mismo volumen, tendrían algo más que una repetición textual.
Tendrían continuidad material potencialmente independiente.
Sebastián buscó elementos cronológicos.
La datación seguía siendo amplia.
Pero algunas referencias internas situaban aquel asiento después de una parte de las entregas ya reconstruidas.
Si la identificación del volumen llegaba a sostenerse, la pieza podría describir un movimiento posterior.
Todavía no podían afirmarlo.
Mauro señaló una fórmula:
Llegó con los otros libros de custodia.
—Esta parece material.
Sebastián respondió:
—Parece.
Irene examinó el contexto.
Otros libros del mismo asiento estaban descritos mediante elementos físicos relacionados con su transporte y encuadernación.
Eso hacía menos probable que todo se redujera a una noticia copiada.
No imposible.
Menos probable.
Sebastián escribió:
POSIBLE RECEPCIÓN MATERIAL POSTERIOR
Debajo:
REQUIERE FUENTE INDEPENDIENTE Y PROCEDENCIA SUFICIENTE
Mauro se levantó para estirar las piernas.
—Entonces necesitamos otro documento.
Sebastián asintió.
No quería que la investigación se transformara en una narración ya decidida.
Las fuentes debían poder contradecirlos.
Y esas fuentes empezaban a mostrar que la ruta física quizá no había sido una progresión sencilla hacia el norte.
El volumen podía haber pasado por depósitos temporales y entregas intermedias antes de continuar.
Eso no implicaba ningún sistema secreto.
Era compatible con una logística ordinaria de instituciones que recibían libros de manera provisional y los remitían después.
La ruta no tenía por qué parecer una carretera.
Podía parecerse mucho más a una sucesión de decisiones administrativas.