La Ruta de los Manuscritos (El Secreto de San Millán: Tomo VI) CAPÍTULO 2 Señales de una procedencia más antigua
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CAPÍTULO 2 Señales de una procedencia más antigua

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La copia anterior los esperaba bajo una descripción que, por sí sola, nunca habría llamado la atención de Sebastián.

Cuando regresaron al archivo a primera hora, la archivera había dejado preparado el índice auxiliar que no habían terminado de revisar el día anterior. Junto a él descansaba una unidad documental corriente, formada por carpetas de épocas distintas reunidas durante una reorganización posterior.

La referencia que buscaban aparecía dentro de un grupo denominado:

Copias antiguas de relaciones e inventarios

No había ninguna mención a San Millán.

Tampoco al Códice.

Sebastián agradeció ambas ausencias.

Habían aprendido que los documentos más útiles rara vez llevaban en la cubierta aquello que uno esperaba encontrar dentro. El verdadero trabajo consistía en demostrar relaciones entre piezas creadas con finalidades diferentes sin obligarlas a formar una historia que nunca habían pretendido contar.

Irene se sentó frente a la carpeta y esperó mientras la archivera explicaba las condiciones de consulta. Mauro preparó el registro de referencias. Sebastián dejó a un costado la reproducción de la respuesta enviada a Almarza.

La frase decisiva seguía allí:

Remitida transcripción parcial por no hallarse disponible el documento original para consulta.

Y debajo:

Según copia anterior conservada en la serie.

Eso era lo único que tenían derecho a buscar.

Una copia.

No el manuscrito.

La primera carpeta reunía relaciones de libros pertenecientes a instituciones religiosas y reproducciones de inventarios realizadas en diferentes momentos. Había también extractos preparados por investigadores del siglo XIX.

La segunda contenía materiales de procedencias distintas que habían terminado juntos por afinidad temática.

Irene insistió en registrar primero la materialidad.

Papel.

Filigranas visibles.

Tintas.

Formas de plegado.

Todo podía ayudar a distinguir documentos producidos conjuntamente de piezas reunidas mucho después.

Sebastián pasó varias hojas.

En una de ellas apareció una anotación en el margen superior:

Copia de relación antigua. Procedencia no asentada en este traslado.

Se detuvo.

Mauro acercó la silla.

—¿Puede ser?

—Puede ser muchas cosas.

Irene levantó la vista.

—Entonces todavía no es nada.

Sebastián sonrió.

Habían terminado hablando como Almarza.

Leyó el documento completo antes de intentar relacionarlo con ninguna fuente conocida.

Era una copia relativamente tardía de una relación mucho más antigua.

Irene consideró posible situarla entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, aunque se negó a precisar más sin revisar mejor el soporte.

El copista había conservado abreviaturas y algunos nombres incompletos.

También fórmulas que parecían proceder de un modelo anterior.

Lo importante apareció en la segunda página.

Una entrada mencionaba un volumen de pergamino recibido junto con otros libros y papeles.

No tenía título.

Ni autor.

La descripción material era escasa.

Sebastián leyó:

—“Libro grande de pergamino…”

Mauro levantó la cabeza.

Irene no.

—Seguí.

La frase continuaba:

falto en su comienzo

Sebastián dejó de leer.

Los tres conocían ese rasgo.

Había aparecido mucho antes en documentación vinculada con el recorrido del volumen desde La Rioja.

A lo largo de distintas etapas, aquella combinación de características había permitido reconocer un manuscrito sin depender de un título estable.

Pero una coincidencia descriptiva no bastaba.

Irene tomó la lupa.

—Quiero saber si esta descripción pertenece al cuerpo original de la copia o si se agregó después.

La tinta parecía uniforme.

No había raspaduras.

Tampoco interlineados.

La frase pertenecía al mismo cuerpo textual.

Sebastián volvió al principio.

—No lo identifiquemos todavía.

Mauro escribió:

VOLUMEN COMPATIBLE. IDENTIDAD NO DEMOSTRADA.

Irene señaló otra línea.

Después de la descripción aparecía una abreviatura desconocida.

No parecía un nombre personal.

Tenía aspecto de indicación de procedencia.

Sebastián buscó las mismas letras en el resto del documento.

Aparecían varias veces.

Siempre antes de determinados grupos de asientos.

—No identifica a una persona —dijo—. Está organizando de dónde vienen estas entradas.

Mauro consultó el índice.

—¿Puede ser una institución?

—También puede ser una serie anterior.

Irene observó el papel.

—O una marca que el copista reprodujo aunque ya no supiera qué significaba.

La posibilidad era razonable.

Sebastián anotó las letras exactamente como aparecían.

No las desarrolló.

Era una precaución que había aprendido de Almarza.

Una solución conveniente no podía convertirse en lectura correcta por el simple hecho de encajar.

La archivera regresó con un catálogo antiguo.

Buscaron la secuencia.

No apareció.

En otro índice encontraron una referencia semejante.

Pertenecía, sin embargo, a una serie mucho más antigua.

Mauro señaló las fechas.

—Esto es anterior.

Sebastián comprobó.

Mucho anterior.

Aquella referencia archivística remitía a un conjunto de papeles ingresados antes de que la copia quedara incorporada a la clasificación burgalesa conocida por Almarza.

Eso cambiaba la dirección de la investigación.

Hasta ese momento habían preguntado cómo había llegado una noticia a Burgos.

Ahora podían empezar a preguntar de dónde venía antes.

Sebastián escribió:

LA COPIA TIENE UNA PROCEDENCIA ANTERIOR A SU INCORPORACIÓN EN BURGOS.

Irene añadió:

NO CONFUNDIR PROCEDENCIA DE LA COPIA CON PROCEDENCIA DEL VOLUMEN.

Mauro los miró.

—Podríamos imprimir esas frases y llevarlas encima.

—Nos evitarían varios errores —respondió Irene.

Sebastián volvió a la relación.

Todavía no tenían una ruta.

Pero Burgos empezaba a dejar de ser simplemente el punto donde terminaba la investigación de Almarza.

Detrás de la ciudad aparecía una historia documental más antigua.