CAPÍTULO 23 — Instrucciones desde la Sombra
BLOQUE 1
De vuelta en Santiago, Lucien, revisando con más profundidad los propios recursos materiales que Veiga había logrado reunir a lo largo de los últimos meses --equipo de vigilancia digital considerablemente sofisticado, materiales para la fabricación de dispositivos de ignición discretos,
incluso los propios recursos necesarios para mantenerse oculto durante meses sin ningún empleo formal documentado--, encontró un patrón financiero que generó una inquietud considerable entre todo el equipo.
---Esto no cuadra con el perfil de alguien viviendo aislado, sin vínculos sociales significativos, como describimos originalmente a Veiga ---dijo, durante una videollamada urgente con el resto del equipo---.
Encontré transferencias periódicas hacia una cuenta que, aunque registrada bajo un nombre distinto, coincide en patrones de uso con los propios movimientos que ya rastreamos de él.
Gabriel, procesando aquella información con una inquietud creciente, formuló la pregunta que representaba, para todo el equipo, la implicación más inmediata de aquel hallazgo.
---¿De dónde vienen esas transferencias?
BLOQUE 2
Lucien, todavía trabajando en rastrear el origen exacto de aquellos fondos a través de una cadena considerablemente compleja de sociedades intermediarias, ofreció una evaluación preliminar que generó una alarma considerable.
---Todavía no puedo confirmarlo con certeza absoluta, pero el patrón me resulta inquietantemente familiar ---dijo---.
Múltiples sociedades intermediarias, registradas en distintas jurisdicciones, diseñadas específicamente para dificultar cualquier rastreo directo.
El mismo tipo de estructura financiera que ya encontramos, en su momento, detrás de la Fondation Kessler.
El silencio que siguió a aquella observación tuvo, para todos los presentes, un peso considerable: la posibilidad inquietante de que Veiga, lejos de actuar completamente solo motivado únicamente por su propia convicción religiosa distorsionada, estuviera siendo financiado,
quizás sin siquiera saberlo del todo, por alguien con motivaciones completamente distintas.
---¿Podría tratarse de algún resto de la propia red de Kessler? ---preguntó Lucía, con una preocupación evidente.
---Es posible, aunque todavía no puedo confirmarlo ---respondió Lucien---.
Anton Kessler sigue en prisión, e Ilse, según los últimos reportes que recibí, se mantiene completamente alejada de cualquier actividad relacionada con la fundación familiar.
Pero eso no descarta que algún antiguo asociado, o alguna entidad derivada que nunca llegamos a identificar del todo, decidiera aprovechar la propia existencia de Veiga para sus propios fines.
BLOQUE 3
Adrien, procesando aquella hipótesis con una atención considerable, formuló la pregunta que representaba, para él, el verdadero núcleo de aquel nuevo giro en la investigación.
---¿Qué ganaría cualquier interés financiero con que Veiga destruya, en lugar de simplemente robar o silenciar, la evidencia física de todo lo que documentamos?
Gabriel, considerando aquella pregunta con una claridad creciente, ofreció una hipótesis que generó una inquietud considerable entre todo el presente.
---Si alguien adquirió, en el pasado, piezas relacionadas con esta red mediante medios ilegales, y esas adquisiciones podrían salir a la luz gracias a la propia documentación académica que generamos,
destruir la evidencia física restante eliminaría cualquier posibilidad de verificación futura ---dijo, procesando la implicación completa mientras hablaba---.
Veiga cree que lucha por la pureza de la fe.
Pero si alguien más lo está usando, deliberadamente, para destruir pruebas que podrían comprometerlo legalmente, entonces enfrentamos, sin que él mismo lo sepa, dos amenazas completamente distintas entrelazadas en una sola.
El equipo completo, procesando la magnitud de aquella posibilidad, sintió que la propia investigación, ya considerablemente compleja, acababa de revelar una capa adicional que ninguno de ellos había anticipado hasta ese momento.
---Necesitamos identificar quién está detrás de ese financiamiento, con la misma urgencia con la que necesitamos detener el ataque contra el museo ---dijo Gabriel, finalmente---.
Porque si tengo razón, deteniendo solo a Veiga, dejamos intacta a la verdadera mano que mueve todo esto desde las sombras.