Epílogo #3
Juntos llegaron al laboratorio de Kabil, aquella zona estaba apartada del Nivel I, y se había quedado en completa penumbra, como si nadie quisiera recordar quién estuvo allí, como si el brujo que habitaba ese páramo tuviese que ser olvidado.
Los monitores estaban todos rotos, y hojas y hojas de reportes estaban esparcidas por el suelo, las estanterías que no se habían reutilizado estaban volcadas con rabia y solo las luces de emergencia aún parpadeaban como rastro de lo que algún día fue el ojo panóptico de la montaña.
La ira de la colonia se había cebado no solo con Kabil, lanzando su cuerpo inerte a la brecha mientras aún ardía, sino con todo aquello que él construyó y representó.
Dante: [en estado alerta] este lugar es tenebroso, es como si notase una presencia maléfica observándonos… No creo que vayamos a encontrar ninguna respuesta aquí Jassim.
A Jassim le llamó la atención la capacidad de sorpresa e influencia que tenía Dante, pero no solo él, sino todos los hijos de la montaña.
Realmente fue sencillo animarlos a levantarse contra Vorak, y no por hambre o por cansancio, sino porque fueron fácilmente impresionados por los Soles de Torbe y por la figura del fantasma amarillo.
Eran más frágiles de lo que pensaba, seguramente por el aislamiento, pero eso era un hándicap a tener en cuenta.
Jassim: [calmado] no temas por los que ya no están, preocúpate más por los que estamos. [buscando con la mirada] necesitamos encontrar… algo parecido a una carpeta, él lo guardaba todo en carpetas, necesitamos revisar sus informes, quiero saber qué tenía en mente.
Dante: [mirando a su alrededor] aquí todo está quemado y tirado Jassim, todos sus papeles se quemaron en una pira fuera del laboratorio, no encontraremos nada que tuviesen en esas estanterías.
Jassim: ¡EUREKA! Claro, amigo mío, él jamás ocultaría sus pensamientos en una estantería, allí solo guardaba los informes rutinarios de la montaña… él lo guardaría en un sitio en el que nadie pensaría que Kabil lo pudiese guardar.
Entonces Jassim pensó como él, pensó como Kabil, en realidad, nadie conocía tanto a Kabil como para imaginar donde él no escondería algo. Nadie lo conocía tanto, como él, como Jassim.
Jassim: [sonrisa cómplice] ¡Maldito loco! ¡Ya sé dónde están!... en el único sitio donde yo no los buscaría… ¡en mi caseto!
Dante no entendía absolutamente nada, pero seguía a Jassim que iba de un lado para otro hablando solo, como si disfrutase de aquella especie de escape room que Kabil, póstumamente habría preparado para él.
Se dirigieron hacia el caseto de Jassim, donde él guardaba sus herramientas antes de ser degradado, él mismo, donde Torbe robó el control remoto del sistema de ventilación.
Abrieron la puerta, que tuvieron que forzar, y allí entre varias herramientas y libros de electromecánica e ingeniería que hicieron derramar alguna lágrima a Jassim, encontraron una caja de cartón. En la última balda, al fondo del todo.
Jassim: [como abriendo un tesoro] ¡Aquí estás! Mira, Dante aquí tenemos lo que realmente Kabil tenía en mente, lo que realmente le atormentaba cada día, él lo escribía todo, tenía esa necesidad incipiente de dejar registro de todo su pensamiento.
Dante retrocedió unos pasos, como si aquella caja fuese la mismísima caja de Pandora, a él le daba igual la seguridad de Jassim, para él, Kabil era un brujo maléfico.
Jassim abrió la caja, y en su interior, lo que estaba buscando.
Varias carpetas, que guardaban hojas y hojas de cálculos y algoritmos que trataban de justificar todas sus variables y sus inquietudes, y al final, una carpeta con título.
Esto era extraño, nunca había nada lo suficientemente importante para Kabil como para ponerle título.
Proyecto Arca.
El ingeniero ojeaba la carpeta, la obra maestra del brujo y a cada hoja que pasaba se iba dando más cuenta lo que significó la vida de Kabil durante los treinta años que pasó en la montaña.
Dejando atrás su capacidad emocional, lo primero que le surgió en su mente, fue la idea de felicitar a Kabil por su descubrimiento.
Jassim: [ligeramente emocionado] Dios, ¡lo consiguió!... esto fue lo que nos mantuvo aquí tanto tiempo. Esto era lo que buscaba en realidad.
Por primera vez en mucho tiempo, y priorizando los recuerdos de su infancia con Kabil por encima de la magnitud opresora del proyecto, Jassim sintió pena. Pensó que quizá Kabil se vio traicionado por él en el momento cúspide de su vida como científico.
Dante, mientras tanto, observaba con sorpresa, como podía ser posible que alguien admirase algo que hizo su enemigo, eran emociones o sentimientos tan encontrados que él jamás los había experimentado en la montaña.
Jassim: [tono didáctico] Dante, ¿entiendes que es esto?
, Kabil trabajó durante su estancia aquí en conseguir el gen perfecto, quería crear una especie de ser humano superior, un ser humano más resistente, más fuerte, más inteligente, una nueva evolución, el Homo Optimus, le llamaba.
Por esto nos mantuvo aquí treinta años, para conseguir su proyecto.
Dante: [sorprendido] pero tanto tiempo encerrados, tantas penurias, hambre, muertes sin sentido, ¿todo solo por un gen? ¿qué sentido tiene crear al humano perfecto si no puede sobrevivir? ¿ni siquiera sabemos lo que significa ser humano? ¡Vivimos aquí como ratas!
Jassim: porque para él, lo que sentimos los humanos, nuestras emociones, nuestro ímpetu, la motivación sin control, cualquier cosa que genere algo que no se puede calcular, son un error.
Por eso quería borrar todo rastro de esto en las nuevas generaciones [pausa] Pero no le dejamos, le paramos antes.
Dante cerró los puños con fuerza y escupió hacia un lado, aquel entorno le estaba empezando a agobiar más de lo normal. Empezó a caminar pateando piedras mientras Jassim terminaba de revisar la caja.
Entonces, algo más llamó la atención del mago, era otra carpeta, tenía escrito en letra pequeña abajo a la izquierda,
Expediciones .
Esto llama poderosamente la atención de Jassim, que ordenó a Dante que dejase de moverse para no distraerlo. Se trataba de un resumen de todas las expediciones que habían ido al exterior, desde la 1º a la 47º.
Había mediciones de todo tipo, desde la temperatura, hasta la radiación, pasando por los niveles de luz y de centímetros de ceniza acumulada.
Luego al final, un sinfín de cálculos algorítmicos sobre hipótesis y simulaciones de escenarios.
Al final, una palabra subrayada con doble trazo, INCONCLUYENTE.
¿Inconcluyente?
Jassim estaba perplejo, repasaba los datos, en realidad lo que Kabil trataba de hacer es simular los efectos del volcán con los datos de cada expedición, seguramente con el fin de poder determinar si el exterior era habitable y hasta qué punto.
Pero sus simulaciones no terminaban de darle datos concluyentes, es como si lo que estuviese pasando fuera no tuviese sentido.
Jassim: [tratando de asimilar] Dante, estos son informes, informes de las expediciones al exterior.
Kabil no encontraba la solución, el encaje de sus cálculos con lo que se encontraban fuera.
[pausa] En realidad, repasando los datos de los informes y los años, no tenía lógica, la temperatura se tenía que haber recuperado antes, no tenía por qué haber tanta ceniza acumulada, capas de hasta 40 cm… y la luz, era inexistente.
Dante: [sin comprender] Jassim no entiendo del todo qué quieres decirme con tanto dato e hipótesis…
Jassim: [elevando tono]: ¡no lo entiendes!... según esto, lo que hay afuera no se corresponde con la explosión de un super volcán, ¡por muy grande que sea!
Finalmente, en la parte trasera de la carpeta, escrito apresuradamente, como si ya no quisiera perder más el tiempo en tomar otra hoja, una última anotación. Jassim se sorprendió al ver esto escrito en la carpeta, era un gesto de desesperación.
En la anotación, indicaba «Colapso planetario», había calculado, en función a las variables encontradas en el exterior, qué potencial volcánico habría sido capaz de generar todo lo que vivimos en el exterior y lo que aún perduraba. La simulación incluía varios supervolcanes de todo el mundo.
Campos Flégreos en Italia, el volcán de Yellowstone en EE. UU., el Lago Toba de Indonesia
Según Kabil, solo la erupción coordinada de estos supervolcanes, podría haber ocasionado el invierno volcánico, la lluvia ácida generalizada y los volúmenes de ceniza que se registran en las mediciones de las expediciones.
Jassim no podía creer lo que estaba leyendo, mientras que lo hacía, recalculaba simultáneamente los algoritmos de Kabil, eran correctos, esto sí tenía sentido. El ingeniero notó que le fallaban las rodillas estaba muy cansado, de repente necesitaba sentarse en el suelo.
Dante corrió a ayudarlo, supuso que lo que fuese que estaba leyendo era demasiado para ser asumido en un solo momento.
Dante: [preocupado] ¡Jassim, Jassim! ¿Estás bien?
Jassim que aún trataba de asimilar toda la información, respiraba profundamente.
Jassim: [atónito]: No fue solo uno, [pausa] no fue casual… es imposible [pausa más larga] fue provocado… nos atacaron...
Dante se limitó a abrazar a Jassim, que parecía haber descubierto algo terrorífico, Jassim por su parte, estaba completamente en blanco, si esto era cierto, nadie habría sobrevivido, apenas el 5 % de la población y en núcleos aislados, nadie en su sano juicio habría lanzado un ataque así, nadie en este planeta estaba tan loco como para autodestruir a la humanidad.
Nadie… en este planeta.