La Reina de los Mares (Anclados 1) 20.
100%

20.

«Hola, Superheterodino.

Perdona por no haber dado señales de vida estos dos últimos días. Ayer fue domingo, jodido domingo, pero a lo bestia. No fui capaz de levantarme de la cama en todo el día, no tenía fuerzas, pero hoy es lunes y ya estoy trabajando.

¿Por qué?

Porque me mantiene ocupada y me viene mejor que estar en casa, comiéndome la cabeza. Y tengo mucho con lo que comerme la cabeza y te lo voy a contar todo ahora mismo, así que prepárate que este mensaje privado va a ser muy largo.

¿Recuerdas que te dije que el sábado iba a un Escape room ? Pues no fue exactamente lo que pasó.

La idea era ir a cenar con un amigo a un restaurante completamente a oscuras. Pensé que se parecía un poco a un Escape room y decoré la verdad, que es una forma elegante de decir que te mentí.

Lo siento.

Lo peor es que el universo tiene un sentido del humor bastante retorcido, porque al final sí que cené en un Escape room y tuve que escapar. Literalmente, salí a gatas y luego tuve que correr por un montón de pasillos oscuros.

Con las rodillas destrozadas y llorando como una magdalena.

No te asustes que estoy bien, pero no sé ni por dónde empezar a contártelo.

Supongo que por el principio.

¿Recuerdas que yo solía hablar mucho en Ancla2 con un usuario que se llamaba David Jones y parecía un pulpo?

Fui a cenar al restaurante con él y allí vi la luz, en mitad de la oscuridad, porque resulta que era mi puñetero ex y llevaba meses mintiéndome, haciéndose pasar por un poli para que confiase en él.

Nunca cruzamos audios ni hicimos videollamadas como contigo.

Confié en alguien que nunca dio la cara y ahora sospecho hasta de mi sombra.

Tengo bastante claro que tú eres tú de verdad, pero una parte de mí se ha quedado tan tocada y paranoica con lo que ha pasado que teme que tú tampoco seas tú, que no seas real y ya ni siquiera me planteo que seas un bot, no es el peor escenario porque es infinitamente peor pensar que no existes y él usó algún filtro de voz y de video para engañarme, pero no creo…

Mejor dicho, no quiero creerlo.

Necesito pensar que de todas las cosas malas que me han pasado en Ancla2 y en la vida, tú no eres una de ellas.

Tú eres una de las muy buenas.

Tú haces que respirar duela un poco menos y yo no me sienta tan sola cuando pienso que compartimos el oxígeno del mismo mundo, porque existes y respiras, aunque no sea a mi lado.

Y si no volvemos a hablar, ya sabes, gracias por el pescado.

Con el que espero no volver a hablar nunca es con mi ex, el sábado por la noche lo denuncié en comisaria por acoso y lo he denunciado en Ancla2 también, en este caso por tener una cuenta falsa.

Yo creía que la seguridad era mayor y con bloquear su cuenta era bastaba, pero él solo necesitó unas fotos hechas con IA y el DNI de su padrino, para abrirse una cuenta falsa.

Lo del carnet de identidad supongo que se lo pediría prestado o se lo quitaría, aprovechando que el pobre hombre está hospitalizado. Ancla2 me ha confirmado que ese era el nombre real de la cuenta de David Jones y ya ha dado de baja esa y la oficial.

Me sentía segura y cómoda en Ancla2 y hasta eso ha conseguido quitarme.

Esa es la raíz del problema, me hace sentir insegura y no es que le tenga miedo exactamente, pero no sé por dónde me va a salir la próxima vez y siempre hay una próxima vez.

Es un sinvivir, él no se cansa de mentir y buscar maneras nuevas para llegar a mí y yo no lo entiendo, no sé qué le he hecho, yo solo quiero que me deje en paz.

La policía me ha dicho que probablemente habrá una orden de alejamiento y espero que con eso pare, aunque solo el tiempo lo dirá.

Te voy a contar algo muy personal que no le he contado nunca a nadie, cuando descubrí en el restaurante que en realidad era él sentí exactamente lo mismo que cuando encontré el envoltorio de un preservativo en el bolsillo de sus vaqueros.

Lo primero fue no poder creerme lo que veía.

Después, me di cuenta de que llevaba mucho tiempo viviendo en una mentira.

Luego, salí corriendo porque era el único modo de escapar.

No sé si alguna vez te ha pasado algo parecido, no lo hemos hablado directamente, pero si te han roto el corazón con una traición, seguro que sabes que es muy difícil volver a confiar en otro ser humano.

Y lo que más me dolió fue que me hizo sentir muy tonta por haberme dejado engañar tantas veces, pero supongo que es cierto que no hay más ciego que el que no quiere ver.

Y en el restaurante yo no podía ver nada, pero lo vi todo.

Mientras estaba sentada delante de él, antes de saber quién era, me descubrí pensando en otra persona.

En ti.

MUCHO.

Me di cuenta de que no quería estar allí y prefería haber quedado contigo para tomar un café barato, en cualquier otra parte, incluso sentados simplemente en una toalla en mitad de la calle.

Tú ya sabes lo importante y útil que es una toalla, así que no pido más que eso: una toalla, un café contigo y si llega el apocalipsis, me pillará sonriendo.

Todo eso lo pensé en un segundo, me partió como un rayo.

Y eso fue antes de descubrir que estaba cenando con mi ex.

Creo que esa diferencia es importante y tengo que recalcarlo porque significa que todavía no estaba huyendo de él, pero ya te estaba echando de menos a ti.

Y me apetecía conocerte.

Todavía me apetece.

Pero ahora estoy cansada, muy cansada.

No es algo físico, es mental. Me duele respirar y no puedo dejar de hacerlo, ¿eso lo entiendes? Mi madre dice que es ansiedad, yo creo que mi corazón necesita vacaciones y como no sabe hablar, llama mi atención de la peor manera que es siempre la más rápida.

Por eso quería avisarte de que no voy a poder quedar para tomar ese café dentro de unos días, como habíamos dicho.

No porque no quiera, ¡todo lo contrario! Precisamente porque sí quiero y me gustaría hacerlo bien.

Voy a irme un par de semanas al pueblo con mi tía, como cuando era niña. Allí las montañas interfieren en la cobertura y es muy difícil tener conexión. Un buen comercial lo vendería como una escapada rural para desconectar del ruido de la ciudad, yo de pequeña lo llamaba morirme de asco.

Con todo lo que te he contado, no sé si cuando vuelva todavía te apetecerá tomarte ese café conmigo y conocernos.

De un modo u otro, gracias por estar al otro lado del mar todo este tiempo, siendo real.

Aquí te espero, con un café y una toalla, feliz de haber encontrado a alguien con quien merece la pena respirar en este mundo».

No me lo pienso más, mando el mensaje y se me acabó el descanso, tengo que preparar unos dados de mojama y unos mejillones para los aperitivos.

«Buenas tardes, señorita Mojama.

Lo primero que quiero decirte es que siento muchísimo todo lo que has vivido.

No solo lo del sábado.

Todo.

Saber que me habías mentido con lo del Escape room me dejó sin respiración al principio, pero técnicamente no mentiste tanto. Estuviste en una situación de la que escapaste resolviendo un acertijo muy complicado: lo que quieres y lo que no quieres tener en tu vida.

Mucha gente no lo sabe.

He vuelto a respirar tranquilo cuando me he dado cuenta de que quieres tenerme en tu vida, porque yo también me alegro de que exista alguien como tú en este mundo y quiero que estés en mi vida… y respiremos juntos.

No puedo imaginar el miedo que debiste sentir, ni quiero hacerlo. Has sobrevivido y ahora tu corazón en más fuerte, como dicen las buenas madres, si duele es porque se está curando. Cuando ya ni duele, no hay salvación.

Esto no se lo he contado nunca a nadie, pero como te debo un secreto te voy a hablar de un hombre al que quise mucho desde pequeño y del que aprendí todo lo que sé de coches.

Se llamaba Antonio y era el mejor amigo de mi padre, yo lo llamaba el hombre sin cabeza porque siempre que íbamos a verle al taller, Antonio estaba debajo de algún coche y solo se le veía del cuello para abajo.

Un día estaba arreglando un motor y hubo una explosión. Mi padre y yo fuimos los primeros en llegar, casi al mismo tiempo que la ambulancia, y recuerdo que Antonio decía que no le dolía nada. Yo pensé que se pondría bien, pero no llegó vivo al hospital.

No le dolía nada porque ya no le funcionaba nada, se había quemado entero.

Así que, si el corazón te duele, es porque todavía funciona.

Y si vinieses con mi padre y conmigo algún día al gimnasio, mi padre te diría lo que me dice a mí siempre: que en las series de repeticiones de los ejercicios de fuerza, la última repetición, la que crees que ya no vas a poder hacer porque es la que más duele, justo esa es la que hace que el músculo crezca.

El corazón es un músculo y ahora te duele porque lo has hecho un poco más grande. Has sobrevivido a esta última putada de la vida a base de cardio hasta el final, pero no quiero imaginarte corriendo por esos pasillos oscuros.

Prefiero imaginarte en lo alto de una montaña del pueblo de tu tía, levantando el teléfono móvil en una mano y desafiando a los dioses con la posibilidad de que te parta un rayo solo para coger un poco de cobertura para poder contestarme este mensaje.

También quiero darte las gracias por ser real y por confiar en mí cuando ahora mismo te cuesta confiar hasta en tu sombra.

No voy a hacer nada para convencerte de que soy de verdad, pero si te hubiese mentido, te habría dicho que tengo una nave espacial y no que soy un pobre gilipollas que trabaja en un taller y se pasa la mayor parte del tiempo con la cabeza metida debajo de un coche.

Preferiría meterla también entre tus piernas, por lo menos un rato, pero no es lo que necesitas ahora y solo lo he dicho para que veas que sigo siendo incorregible y no tengo remedio.

Estoy aquí PARA TI.

Las personas con las que merece la pena respirar no necesitan demostrar que existen. Simplemente están y no hace falta que digan nada, basta con que estén con nosotros, sentadas encima de una toalla, bebiendo un café barato y respirando a nuestro lado o al otro lado del mar o de una pantalla.

Y ahora te confesaré la única duda que me ha quedado después de leer el mensaje más largo que he recibido nunca en Ancla2.

Solo necesito hacerte una pregunta, porque todo lo demás ya me lo has explicado tú, pero de esto no has dicho nada y es muy importante.

¿En vuestro bar admitís perros acompañados por dueños bien educados?

Lo pregunto porque Patán y yo hemos hablado seriamente del asunto. Él es un animal de costumbres sencillas, le gusta oler culos en el parque todas las tardes y sacarme de paseo por el barrio todas las mañanas.

A veces me hace concesiones y me deja entrar en algún bar a tomar café… y como los dos queremos conocerte, ese bar podría ser el tuyo.

Pensamos que conocernos en un lugar en el que ya te sientes segura podría hacerlo más fácil para ti. Si te parece bien y si consigues cobertura algún día y te acuerdas de nosotros, mándanos la ubicación en una botella. Cualquier sistema de comunicación por tu parte será bien recibido.

Mientras tanto, Patán y yo haremos en la ciudad exactamente lo mismo que hacías tú de pequeña en el pueblo de tu tía: morirnos de asco porque te echamos de menos.

Estos dos días que no hemos hablado se me han hecho muy aburridos, como dos domingos, dos jodidos domingos…

y ahora tengo claro que, si llega el apocalipsis, me gustaría estar a tu lado, sentado a tu lado en una toalla, respirando hasta el final y sonriendo incluso después, cuando todo explote y nada duela, porque ya seamos tan grandes como el universo».