La profecía olvidada
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El Origen. -
Mi nombre es Bartolomé Sánchez de la Vega, y el estigma que me ha marcado durante toda mi vida es que… conozco la forma de demostrar la existencia de Dios.
Hace ya más de cincuenta años que llegué a estar en posesión de este secreto; un terrible secreto para algunos.
Por desgracia, no me queda mucho tiempo, ya que la muerte no tardará en venir a mí, aunque realmente no es eso lo que temo.
Mi temor es otro. Es la carrera que estoy librando contra el tiempo.
La enfermedad que padezco acabará pronto con mi vida y no puedo hacer nada para impedirlo.
Por eso, ruego a Dios que me permita concluir lo que he empezado: acabar este libro y ocultarlo de aquellos que han querido quitarme la vida muchas veces, sin resultado.
Estos enemigos de la verdad y del conocimiento, a pesar de sus palabras que parecen decir todo lo contrario, no han dudado en matar, en más de una ocasión, para impedir que el secreto del que voy a hablar salga a la luz.
Pero estoy convencido de que no lo lograrán.
Lo que escribo aquí es la historia de mi vida, del conocimiento y de las enseñanzas que adquirí con mi maestro, Fernando López de Baeza, y la historia de un libro escrito por él.
He tenido que ocultar ese libro, para salvar mi vida, durante más de cincuenta años. Lo que este libro revela no debe ser guardado por más tiempo. En él se responde a una pregunta trascendental y de suma importancia: ¿cómo demostrar de manera clara e inequívoca la existencia de Dios?
En las páginas de ese libro, que escribió mi maestro, está la respuesta a esa pregunta.
Solo una cosa impide que yo pueda revelar aquí dicha respuesta: el respeto, la obediencia y la lealtad que me unen al que un día me enseñó a vivir dignamente y a andar con la cabeza alta.
Él fue para mí el hermano que no tuve, la madre que no me crio y el padre que no conocí.
Por esa razón, considero por mi parte apropiado y digno que sepáis de este secreto a través de sus propias palabras y no de las mías. De esta forma, no estaré usurpando el honor y la honra que le corresponden por derecho propio.
Así pues, en estas páginas revelaré la manera de encontrar ese libro que me ha marcado durante toda mi vida y el cual prometí a mi maestro guardar y poner a salvo de los que desean destruirlo.
Poco importa ahora el que yo esté en desacuerdo o apruebe su teoría y las maneras de demostrar la veracidad de sus palabras. No me corresponde a mí, ni quiero, juzgar su opinión a este respecto.
Esa decisión la dejaré en manos de aquellos que tengan la oportunidad de alcanzar este conocimiento, pero lo que sí tengo claro es que no debo guardar este secreto por más tiempo y que, debido a la promesa que un día le hice y a mi propia convicción, firme y segura, de que una información como esta,
de la que soy portador, no ha de ser guardada ni ocultada y que no sería correcto de ninguna manera por mi parte retenerla y llevármela a la tumba.
Es por eso que tengo que concluir esta empresa y acabar este libro para que algún día ese secreto pueda ser revelado.
Desgraciadamente, ese libro que Fernando López de Baeza escribió ha sido la causa de muchas tribulaciones en mi vida y de la muerte de algunos de los seres que más he querido.
A esa gente que antes mencioné no les ha temblado el pulso, ni han dudado por un momento, cuando segaron la vida de algunos de mis seres más queridos, y si Dios no hubiera evitado que me encontraran, tampoco yo hubiera podido seguir viviendo.
Pero al parecer Dios me tenía resguardado para otro propósito.
Quien lea esto tendrá que decidir si creerme o ignorar lo que escribo, pero creo firmemente que la verdad, tarde o temprano, saldrá a la luz y que si tienes este libro en tus manos es porque Dios lo ha dispuesto así y porque tú también amas la verdad por encima de todo.
Esta es y aquí empieza mi historia