La obra perfecta Prólogo
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La obra perfecta

La obra perfecta

Por Carlos Martinez

© inepub.com

Prólogo

Hay cartas que llegan tarde, y luego está la mía.

Llegó un martes de noviembre, mezclada entre facturas, publicidad y una notificación del banco que llevaba semanas evitando abrir. No tenía remitente, solo mi nombre escrito a mano.

La dejé sobre la encimera de la cocina sin prestarle mucha atención.

En mi profesión era habitual recibir mensajes de supuestos testigos, confidentes improvisados o personas convencidas de haber descubierto la conspiración definitiva.

El noventa y nueve por ciento terminaban en la papelera, y aquella carta debería haber corrido la misma suerte.

Tres horas más tarde la abrí.

Dentro había una única hoja con una frase escrita a ordenador. «Si quieres la historia de tu vida, ven solo». Debajo aparecían una dirección, una fecha y una hora. Ni explicación ni firma. El tacto del papel resultaba extraño: grueso, cuidado, poco apropiado para una carta anónima.

Recuerdo haber sonreído, más por cansancio que por curiosidad. Supuse que alguien había decidido perder el tiempo con un periodista de sucesos cuya carrera llevaba ya demasiado tiempo estancada como para importarle a nadie.

Estuve a punto de no ir.

Más de una vez he pensado en aquella carta y en lo fácil que habría sido romperla sin llegar a leerla. Me gusta creer que entonces habría seguido siendo un cronista anónimo, que mi nombre nunca habría ocupado las portadas y que habría seguido llevando una vida tan gris como predecible.

Las historias no empiezan cuando alguien decide contarlas, sino cuando alguien decide escucharlas; y yo cometí el error de escuchar.