Capítulo 5 Cuando también te suelta tu propia sangre
Después de aquella noche, Alejandra esperaba apoyo. Esperaba al menos una palabra de comprensión de su familia, especialmente de su padre.
Pero la realidad fue otra.
Cuando intentó explicar lo que estaba viviendo, no encontró refugio. Su padre, marcado también por sus propias limitaciones emocionales y su historia de alcoholismo, no supo cómo sostener el dolor de su hija.
En lugar de protegerla, tomó una decisión que la rompió por dentro.Se acercó a Manuel y le dijo que Alejandra era su problema, no el de él. Que debía "arreglar su vida" con ella directamente.
Para Alejandra, esas palabras fueron una herida profunda. No solo venían del hombre que debía cuidarla, sino que además la dejaban completamente sola en medio de una situación ya frágil.
Como si no fuera suficiente con todo lo vivido, ahora también sentía el abandono de su propio padre.Capítulo 5 (continuación)Pero la historia no terminó ahí.
Manuel, por su parte, ya no quería continuar la relación. Lo que había comenzado como una aparente estabilidad se había desgastado con el tiempo, las heridas, los conflictos y las decisiones que ninguno supo manejar de forma saludable.
Alejandra quedó atrapada en el centro de dos abandonos: el de su familia y el de la relación que había intentado sostener a toda costa.Y en ese vacío, algo comenzó a cambiar dentro de ella.Por primera vez, empezó a preguntarse si realmente era ella el problema.
..o si había pasado demasiado tiempo intentando sobrevivir en lugares donde nunca había sido verdaderamente protegida.Ese pensamiento, aunque doloroso, sería el inicio de una verdad que ya no podría ignorar.