Alias
Alias
El piloto azul seguía fijo mientras DALIA reconstruía un mapa incompleto de España: puntos que aparecían y desaparecían entre ventanas intermitentes.
MAPA: parcial.
VENTANAS: intermitentes.
RUTAS: reconfiguración en curso.
Álvaro no apartaba la vista de aquel mosaico mientras Ramón llevaba un rato en silencio. Al final preguntó sin rodeos si podía encontrarla.
No respondió con palabras; simplemente tecleó.
A: SIGNAL_L. Rastro. ¿Qué tienes?
La respuesta apareció limpia y fría:
D: SIGNAL_L: REY, LUCÍA — pendiente.
D: ÚLTIMA VENTANA: Madrid (centro).
D: REGISTRO: 20:29.
D: RECONEXIÓN brEVE: 20:38 (sector próximo).
D: FIJACIÓN: no conseguida.
Ramón se quedó mirando la hora.
—Ocho y veintinueve…
Álvaro asintió apenas.
—Después solo hay ecos de reconexión. Ninguna posición confirmada.
—Puede estar en su casa.
—Puede, o moviéndose por cualquier parte de Madrid.
DALIA siguió ensamblando mientras un nodo volvía y otro caía.
—¿Qué más tienes de ella?
Álvaro tardó un segundo en contestar, y no fue por una duda técnica.
—Lo suficiente para no buscar a ciegas.
El policía lo miró, ya sin paciencia.
—Muéstramelo.
Álvaro le sostuvo la mirada un instante y luego cedió. Fue el gesto de quien decide que ya no queda espacio para pequeños secretos.
A: DALIA, carga índice completo. Perfil operativo.
La pantalla cambió mostrando algo que parecía más un patrón de vida que una ficha: zonas frecuentes, rutas, contactos y hábitos convertidos en datos.
Ramón sintió un golpe en el estómago al entender el alcance.
—¿Hasta qué punto la has estado vigilando?
—Hasta el punto necesario para encontrarla si un día se pierde.
—Sabes que eso no es una respuesta. ¿Quién te dio derecho?
Álvaro se giró a medias, incapaz de mirarlo de frente.
—Nadie. Pero si hoy puedo buscarla con alguna ventaja, es gracias a esto. No es para controlarla. Es para que no desaparezca como desapareció Daniel.
La frase quedó suspendida en el aire. Ramón le miró fijamente con rabia, pero también con una gratitud incómoda. Sin ese rastreo, ahora estarían completamente a ciegas.
En una esquina de la pantalla, DALIA mantenía el recordatorio de lo único que importaba:
PRIORIDAD: SIGNAL_L (activo). REY, LUCÍA.
El inspector señaló la línea.
—Y eso… —dijo—: «Rey».
Álvaro no captó la indirecta al principio. Ramón tragó saliva antes de soltar la palabra que llevaba años suspendida entre él y su hija.
—Antes Lucía firmaba como Cifuentes.
A Álvaro le hizo clic.
A: Indexa alias: Cifuentes.
La máquina tardó un segundo en responder, un lapso que se sintió eterno en el silencio hermético del refugio.
D: ALIAS AÑADIDO: Cifuentes, Lucía.
D: REINDEXACIÓN: en curso.
Pasaron varios minutos, el mejor tiempo que permitían la cobertura precaria y la conexión actual. Los resultados llegaron fragmentados.
RESULTADOS HISTÓRICOS: 3 ARTÍCULO (cabecera recuperada) ARTÍCULO (cabecera parcial) MENCIÓN (referencia cruzada).
Abrió el primero.
FIRMA: LUCÍA CIFUENTES.
TEMA: FARMACÉUTICAS (cabecera).
CONTENIDO: insuficiente.
RELEVANCIA: baja (contexto actual).
Ramón soltó el aire por la nariz con un gesto de desprecio.
—Nada.
Álvaro ya estaba con el segundo.
FIRMA: LUCÍA CIFUENTES.
TEMA: ENERGÉTICAS / TECNOLÓGICAS (fraude / crisis).
CONTENIDO: parcial.
NOMbrE DESTACADO: ARANDA, ALFONSO.
Ramón se quedó petrificado. Ese nombre no debería estar ahí.
—Alfonso Aranda —pronunció despacio—. CNI.
La sigla pareció ganar peso en el silencio de la estancia.
—¿Qué hace el nombre de alguien del CNI en un artículo de tu hija?
Ramón se tomó su tiempo; la respuesta era compleja y él lo sabía.
—Eso es lo que me inquietó cuando lo leí hace años —señaló la pantalla—. El texto era agresivo, como todos los suyos, pero ese nombre no encajaba. Lucía no incluye nombres así por descuido. Si está ahí, no es un error.
DALIA siguió añadiendo información:
D: CORRELACIÓN: energía / infraestructuras (alta).
D: VÍNCULO INSTITUCIONAL: no verificable (datos insuficientes).
Álvaro se inclinó hacia el monitor.
A: ¿Sabes dónde está?
La respuesta fue una negativa mecánica:
D: UBICACIÓN: desconocida.
D: RUTINAS: no disponibles.
D: VENTANAS: insuficientes.
Álvaro se quedó mirando el apellido Aranda como si fuera una puerta blindada.
A: DALIA, ¿podemos sacar más?
D: CONTENIDO ARTÍCULO: parcial / circunstancial.
D: ACCESO PROFUNDO: requiere ruta externa / coste alto.
Dudó un instante, pero vio a Ramón convencido.
A: Hazlo.
A: Extrae lo que puedas del fichero asociado. Metadatos. Cualquier rastro. Mira afuera.
La pantalla quedó en silencio un segundo.
D: CONSULTA EXTERNA: ARANDA, ALFONSO.
D: VENTANA: 3,8 s.
…
Y entonces pasó. Fue un retorno limpio, demasiado simétrico para ser casualidad.
D: RETORNO ANÓMALO: latencia simétrica.
D: PATRÓN: observación.
D: EXPOSICIÓN: incrementada.
Álvaro se irguió, tenso. Ramón no necesitó traducción.
—Nos han captado.
Álvaro cerró la ruta de golpe y cortó la consulta. Sus manos se movían rápido, con la prisa de quien sabe que cada segundo de más es una pista para el enemigo.
DALIA dejó una estimación breve:
D: ENERGÍA: estable.
D: COMBUSTIBLE: margen estimado 24 h (mínimo).
D: RIESGO: 8-10 h. Ventana de seguridad antes de que la exposición se vuelva crítica.
Ramón leyó 24 h y, por primera vez, sintió algo parecido al alivio. Sin embargo, el alivio fue un espejismo que se desmoronó al leer la siguiente línea cuando Álvaro la señaló.
—Tenemos combustible y energía, lo que no tenemos es invisibilidad. A partir de ahora, cada búsqueda pesa más que hace una hora. Estamos muy expuestos y el tiempo de ser invisibles se nos acaba.
Ramón apretó los puños y entendió que se acababa el margen.
—Entonces paramos del todo.
Álvaro negó con una frase corta, movido por algo más que simple cabezonería. Señaló el nombre de Aranda y tecleó.
—Paramos eso. No volvemos a tocarlo desde aquí. Ni eso ni nada más.
DALIA, sin perder tiempo, reordenó las prioridades.
D: PRIORIDAD: SIGNAL_L (única).
D: MODO: sombra / mínimo rastro.
Álvaro hizo un gesto de frustración.
—Creo que no encontraremos nunca a Aranda —murmuró.
Ramón apretó la mandíbula, y ahí salió lo que de verdad llevaba dentro.
—Yo sí.
—¿Cómo?
—Porque lleva treinta años haciendo lo mismo —dijo el policía apoyándose en el respaldo de la silla—. Todos los días —siguió Ramón—. Llueva, truene, nieve o granice. Puede que en ese tiempo le haya cambiado la cara, pero él no va a cambiar de sitio.
Omitió el lugar; ese detalle se lo guardó para él.
—Mañana a primera hora —remató—. Si sigue vivo, estará allí.
El generador zumbó. DALIA mantuvo el mapa incompleto y el nombre «ARANDA, ALFONSO» quedó clavado en pantalla.
—Entonces tú vas a por Aranda.
—Sí —asintió Ramón con gravedad.
—Y yo… —Miró la línea de SIGNAL_L—. Lucía es la prioridad, pero mientras no consigamos la confirmación de su localización tengo que volver a casa. Debo aprovechar la primera luz.
Ramón lo miró.
—¿A por el módulo de memoria de Daniel?
—Sí, en casa está la fuente de muchas cosas que ahora no tenemos aquí.
Y necesito saber qué han hecho con ella.
—Se mordió el labio para no pronunciar el nombre de DALIA—.
Necesito ver qué falta y, sobre todo, recuperar el módulo de Daniel.
Ahí tiene que estar la clave de quién ha orquestado este desastre.
Entonces, Álvaro comenzó a cerrar paneles, redujo los procesos activos de cruce de datos y dejó el mapa en una capa básica. Empezó a preparar el equipo con movimientos exactos: los cables listos para desconectar, las baterías revisadas y la mochila abierta de par en par para empaquetar y marchar.
Ramón lo observó un momento y apareció algo que le incomodó: Álvaro parecía llevar años preparándose para noches así.
—¿Cuál es tu plan si vienen? —preguntó.
Álvaro no se volvió.
—Apagar y desaparecer.
Ramón arrugó la frente.
—¿Así de simple?
Álvaro le contestó sin melodrama:
—Así de simple y así de necesario. Si nos pillan aquí se acabó, jamás encontraremos a Lucía y todo esto quedará en manos de quienes han provocado el apagón. —Volvió a mirar de reojo el piloto azul—.
DALIA, en silencio, siguió buscando SIGNAL_L.
Cada segundo contaba y dos hombres planeaban el día siguiente con la misma certeza incómoda: uno iba a buscar a un nombre del CNI; el otro, iría a por su máxima prioridad y a por un bloque de memoria inaccesible.
Ambos sabían que, a partir de ahora, cada movimiento sería una señal en el radar de alguien.