La mujer en mi casa
© inepub.com
Prólogo
Me arrastro hasta lo alto de la escalera de piedra. Me duele cada hueso del cuerpo, pero tengo que salir de aquí. Tengo que pedir ayuda. Tengo que encontrar a mi mamá.
La vista se me nubla. Puedo ver las dos figuras justo encima de mí, sombras en el umbral. De espaldas a mí. A punto de marcharse. A punto de echar la llave y dejarme completamente sola.
Me pongo de pie con dificultad, dispuesta a seguirlos hacia la oscuridad.
Están enfadados conmigo, enfadados el uno con el otro. Pero no consigo concentrarme en sus palabras. La vista se me nubla y me zumban los oídos. Siento que el pánico crece dentro de mí, llenándome hasta no dejar ni un resquicio para respirar.
Entonces las manos avanzan hacia mí, con las palmas hacia afuera. Las veo venir, pero no puedo apartarme. Mi cuerpo destrozado se niega a obedecer. Se extienden y me empujan con toda su fuerza.
Caigo hacia atrás. Por un instante, vuelo.
Mi último momento de libertad antes de aterrizar y sentir cómo mi cabeza se golpea contra el primer peldaño de piedra.
Las piernas se me levantan por encima del cuerpo, revolviéndose sobre mí, mientras los brazos se doblan bajo mi peso en ángulos imposibles.
Y entonces mi mundo se vuelve completamente negro.