La misteriosa muerte de lady Pickens Epílogo
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Epílogo

Sucedió lo mismo un par de días. Él se ubicaba frente a la puerta, la observaba, la seguía a respetuosa distancia y, un rato después de que ella entraba a su casa, se retiraba.

Al tercer día, él ya no estaba al otro lado de la calle, sino en la esquina del colegio rumbo a su casa.

Lucy se sobresaltó un poco, pero tomando su actitud cínica de siempre, decidió enfrentarlo; estaba dispuesta a gritar y golpear si el hombre intentaba hacerle algo.

Nada de eso fue necesario. Se le acercó lentamente y la llamó por su nombre. Le pidió acompañarla a su casa y le prometió que en el camino le diría quién era él y porqué estaba ahí.

La curiosidad fue mayor, así que Lucy accedió; comenzaron andando muy lentamente, como paseando, y sin decir nada; luego, él comenzó a explicar todo.

El camino a su casa no era particularmente largo; sin embargo, tardaron bastante en llegar, pues ella se detenía aquí y allá para pedirle que le repitiera algo o para preguntarle más cosas.

Finalmente, llegaron a la esquina de su casa y la expresión de Lucy era totalmente diferente.

Una luz iluminaba sus ojos y se podía notar que su mente marchaba revolucionada.

Para finalizar, le entregó un papel y se despidieron.

Ella no se apresuró a entrar y cuando lo hizo, el caballero ya había desaparecido de la calle.

Decidió no compartir con nadie nada de lo que aquel hombre le había compartido; era una información que solo ella debía tener, para ser capaz de llevar a cabo el plan que apenas comenzaba a formarse con su muy dotada inteligencia.

Su carácter cínico y manipulador, le ayudó a reunir a un grupo de chicas de conducta a veces reprobable.

Siempre iban perfectamente vestidas y nadie podía creer que asistían a fiestas a las que no habían sido invitadas y que se codeaban con jóvenes de muy bajo estatus social; en fin, que transgredieran las normas más allá de lo aceptado.

Una de las cosas que le encantaba hacer, ya fuera sola o acompañada, era ir a tomar un helado o a pasear en los parques y, si hacía calor, se descalzaba y caminaba en el interior de las fuentes. ¡Era realmente escandaloso! Además, no era propio de una señorita de su nivel.

Ella siguió como de costumbre, hasta que, finalmente sus padres se atrevieron a preguntarle por el hombre bien vestido con el que había sido vista unas semanas atrás.

Lucy actuó como siempre: mostrando expresiones de fastidio y siendo renuente a hablar con ellos; sin embargo, tras un momento de silencio, la actitud de Lucy cambió radicalmente.

No respondió claramente; les dijo que era un señor que estaba perdido y que le pidió referencias para llegar a varios lugares, que eso había sido todo.

Los días y semanas siguientes, la actitud de Lucy mantuvo un agradable cambio.

Casi dejó de ser agresiva, cortante y grosera con sus padres adoptivos; comenzó a saludarlos por las mañanas, a regresar directo de la escuela a su casa; en fin, llenó de pequeños detalles y cambios su vida entera.

Ya no faltaba a clases, entregaba las labores solicitadas y sus exámenes siempre eran los mejores; ello le auguraba poder seguir desarrollando su inteligencia donde lo deseara y con muy buenas referencias.

Cuando estaba por cumplir un año de haber terminado sus estudios de high school , les dijo a sus padres que quería estudiar Letras en la Universidad de Berkeley, en California; les informó que no quería que ellos se cambiaran de ciudad, pues la universidad contaba con alojamientos supervisados por la universidad; además, también podría unirse a alguna comunidad femenina.

En realidad, ya había enviado su solicitud de ingreso y justamente ese había recibido la respuesta.

Debía presentarse la siguiente semana para realizar el examen de admisión y, de ser aceptada, ahí mismo le indicarían los pasos a seguir.

Todo era muy extraño para sus padres, pero después del cambio que había tenido, decidieron no cuestionar nada.

Lucy se fue a California y consiguió una habitación en una casa de estudiantes femeninas, y sus padres se encargaron de cubrir todas las cuotas necesarias.

Huelga decir que Lucy obtuvo su ingreso sin ningún problema.

Al iniciar el ciclo escolar, Lucy se empezó a relacionar tanto con sus compañeros como con otros de mayor edad; le interesaba escuchar sus anécdotas, sus triunfos y sus problemas.

Se estaba convirtiendo en una chica extraña pues, salvo las pocas veces que platicaba a la hora del almuerzo, todas sus actividades las realizaba en soledad.

Sus calificaciones demostraban su gran inteligencia, así como un cierto aire de cinismo, algo que en su carrera, era ampliamente apreciado.

Cuando se presentó en la comunidad femenina donde viviría, lo hizo con una expresión de tristeza, miedo e inseguridad; Estaba segura de que su actuación la ayudaría a llamar la atención de alguien que siempre había puesto a los demás antes que a ella misma.