Capítulo 94
—¿Te ayudo con algo antes de irme? —preguntó Ethan cuando terminaron de meter en bolsas la compra.
—Lo único que me queda por hacer es echarle gasolina al generador para asegurarme de que aguante toda la noche —dijo Uma—. Si se paran los congeladores, perderé todas las existencias.
—¿Necesitas que te eche una mano?
—¿No te importa?
—Claro que no —respondió Ethan—. ¿El generador está detrás?
—Sí. Sígueme.
Unos minutos después, Ethan levantó el pesado bidón de veinte litros y vertió la gasolina en el embudo del generador. Lo llenó hasta el borde.
—Con esto debería de bastar —dijo.
—Gracias. Parece que la tormenta amainará durante la noche, pero ya sabes lo que puede tardar en volver la electricidad por aquí.
Ethan sabía que la vida en el lago Morikawa no podía existir sin un buen generador. A veces, después de un apagón, la luz tardaba días en volver.
—¿Quieres que pase mañana? —dijo Ethan—. Por si hay que volver a llenarlo.
—No, se encargará mi marido, pero te lo agradezco.
—Que tengas una buena noche.
—Cuídate, Ethan —dijo Uma, mientras él salía de nuevo a la tormenta con las bolsas de la compra.