Capítulo 84
Con el sonido del televisor de fondo sintonizado en las noticias locales, Maddie hacía la maleta.
Ethan había pasado la noche allí. Casi no había dormido, pese a la presencia de los agentes apostados frente al edificio.
En total, cuatro policías de Milwaukee vigilaban el apartamento de Maddie y tenían órdenes de actuar ante cualquier movimiento sospechoso.
Además, dos agentes de la DIC habían pasado la noche aparcados en el callejón trasero.
La muerte de la doctora Lindsay Larkin ocupaba todos los informativos y, dado que la habían asesinado a pocos kilómetros de allí, Ethan sabía que Francis Bernard estaba cerca.
No pensaba correr riesgos. Salió del vestidor y vio que Maddie había dejado de meter ropa en la maleta y estaba viendo la televisión.
En la pantalla, una reportera aparecía delante de la casa de Lindsay; detrás de ella se veía la cinta amarilla que acordonaba la escena del crimen, así como varios coches patrulla y furgonetas de la unidad forense.
La doctora Lindsay Larkin, fundadora de Clientes Anónimos, una destacada plataforma de asesoramiento psicológico en línea, fue hallada muerta anoche en su vivienda del Lower East Side.
La policía aún no ha brindado información sobre su deceso, limitándose a señalar que la investigación por homicidio está en curso.
Se especula con que podría estar implicado un antiguo paciente de la doctora Larkin, pero de momento, la información es restringida.
El jefe de la policía de Milwaukee emitió un comunicado a primera hora de la mañana, pero se negó a confirmar una conexión entre la muerte de Lindsay Larkin y Francis Bernard, un recluso de alto perfil que escapó durante su traslado desde el centro penitenciario de máxima seguridad de Boscobel al Centro Penitenciario Columbia, en la localidad de Portage, cuando el vehículo penitenciario sufrió una emboscada.
En el ataque murieron los dos funcionarios que lo trasladaban.
La muerte de la doctora Larkin se produce, además, tras otro homicidio ocurrido ayer en Nekoosa, al norte de Madison. Francis Bernard continúa prófugo.
La presentadora devolvió la conexión al estudio, que dio paso al parte meteorológico sobre la tormenta que por fin terminaría con la ola de calor que había sofocado al Medio Oeste durante todo el verano.
—Creo que sería mejor apagarla —dijo Ethan.
Maddie se volvió hacia él, con los ojos llenos de lágrimas.
—Está cerca. Lo presiento.
Ethan arrojó en la maleta la ropa que traía del armario.
—Por eso nos largamos de aquí. Mi cabaña, gracias a un resquicio legal que se ha transmitido durante tres generaciones, está registrada a nombre de un fideicomiso vinculado a la antigua empresa minera de cobre de mi bisabuelo, que ya no existe.
Nadie nos encontrará allí porque nadie sabe que soy el propietario.
En ningún otro lugar estarás tan segura en este momento como en el lago Morikawa.
Maddie asintió y siguió haciendo la maleta.