Capítulo 41
Maddie hizo algunas indagaciones en la comisaría y averiguó el nombre del exnovio de Portia, que había denunciado su desaparición en un primer momento.
Decidieron empezar por ahí. Caía ya la tarde cuando encontraron la dirección en la Clement Avenue, en el barrio de Bay View, y subieron los escalones hasta el apartamento.
Estaban en la jurisdicción de Maddie y, dado que se estaba arriesgando al actuar a espaldas de los detectives a cargo del caso, fue ella quien tomó la iniciativa de esa visita discreta.
Llamó a la puerta y abrió un hombre de unos treinta años.
—¿Nicholas Brann? —preguntó Maddie.
—Sí.
—Soy Maddie Jacobson, del Departamento de Policía de Milwaukee.
La parálisis facial que le hacía caer el lado izquierdo del rostro se acentuaba cuando estaba bajo presión o en situaciones tensas.
Y actuar a escondidas en un caso que no era suyo entraba, sin duda, en esa categoría.
Sonreír tornaba más evidente la parálisis, pero mostrarse inexpresiva tampoco ayudaba a obtener información.
Apretó los labios y optó por una leve sonrisa, mientras le enseñaba la placa.
—Este es mi compañero, Ethan Hall.
Ethan exhibió su credencial de la DIC: —¿La han encontrado?
—Todavía no —respondió Maddie—. Tenemos que hacerle unas preguntas. ¿Podemos pasar?
—Sí, claro.
Un momento después, alrededor de la isla de la cocina, Maddie preguntó: —Usted fue quien denunció la desaparición de su prometida, ¿correcto?
—Bueno, no. Es decir, sí, denuncié la desaparición de Portia, pero no es mi prometida. Estuvimos comprometidos, pero rompimos hace unos meses, aunque habíamos decidido intentarlo otra vez. Así que técnicamente ya no es mi prometida. A eso me refería.
—Empiece desde el principio, por favor.
—Ya hablé con la policía y declaré ante otro detective sobre todo esto.
—Lo sabemos. Pero ha surgido un avance en el caso y necesitamos que vuelva a contárnoslo todo desde el principio, con detalles.
—¿Han encontrado algo?
Maddie miró a Ethan.
—Puede ser, pero necesitamos entender mejor la situación. Así que necesitamos su ayuda. ¿Cuándo fue la última vez que habló con Portia?
—El sábado por la mañana. El 28 de junio. Pasó la noche del viernes aquí conmigo.
—¿Eso era algo habitual?
—Antes, sí. Pero esta fue la primera vez que…, bueno, que se quedó desde que decidimos volver.
—¿Cuánto tiempo estuvieron comprometidos?
—Un par de meses. Pero llevábamos saliendo tres años.
—¿Por qué rompieron el compromiso?
Nicholas negó con la cabeza.
—Por tonterías. Su familia vive en Florida y ella quería celebrar allí la boda, pero la mía vive aquí y eso era un problema. Cosas sin importancia en las que no nos poníamos de acuerdo y que acabaron exagerándose. Pensamos que quizá íbamos muy rápido, y decidimos darnos un tiempo.
—¿Cuándo fue eso?
—Hace tres meses.
—Así que estuvieron separados esos tres meses y acababan de reconciliarse. Se quedó a dormir el viernes 27 de junio. ¿Y la vio el sábado 28 por la mañana?
—Sí, pero poco. Se fue temprano. Se despidió y ya.
Yo seguí en la cama. Esperé a que me llamara por esa tontería de ver quién llama primero.
Pero después de un par de días sin noticias, la llamé yo.
No la localicé y no respondió a mis mensajes.
A veces hablábamos por redes sociales, pero cuando vi que no había publicado nada en toda la semana, hablé con sus padres y llamamos al 911.
Maddie cambió de enfoque.
—Volvamos a la ruptura. ¿Hubo otra mujer de por medio?
—No, en absoluto. Como dije, fueron tonterías.
—¿Quizá ella salía con otro hombre?
Nicholas inspiró hondo y soltó el aire.
—Mientras estábamos juntos, no.
—¿Y después de romper?
—Sí. Portia me contó que tuvo algo breve con un tipo. Estábamos dándonos un tiempo, así que no le di importancia.
Maddie entornó los ojos.
—¿Sabe cómo se llama?
—¿Quién, el tipo con el que salió?
Maddie asintió.
—Sí. Ya se lo dije al otro detective. Se llama Blake Cordis.