La marca del psicópata Capítulo 7
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Capítulo 7

Ethan alzó las cejas.

—¿ Cuál es el favor, Pete?

—El año en que dejaste la División me asignaron un caso, el de una joven llamada Callie Jones. Desapareció de Cherryview sin dejar rastro. ¿Lo recuerdas?

—No.

—Salió en las noticias. ¿De verdad no te suena?

El desdén de Pete por el cambio de carrera de Ethan seguía siendo palpable, incluso diez años después, pero él no tenía ganas de reabrir viejas discusiones.

—Dame más detalles, a ver si lo recuerdo.

—El padre de la chica era un rico empresario que se convirtió en senador estatal. Ella era una estrella del vóleibol, a punto de empezar el último año del instituto. Guapa, carismática. Quería ser médica. Lo tenía todo a su favor. Y en el verano de 2015, desapareció.

Ethan asintió despacio.

—Ah, sí, recuerdo algo sobre eso.

—Me alegra que pudieras apartar la cabeza de los libros a los treinta y tantos que tenías entonces, para enterarte de lo que pasaba en el mundo.

—Empecé la Facultad de Medicina en agosto de aquel año. ¿Cuál es el favor, Pete?

—Investigué ese caso a fondo, desde todos los ángulos, pero nunca encontré una buena pista.

No lo pude resolver. Lo mantuve como caso principal durante más de un año hasta que mi jefe me asignó a otra investigación.

Aun así, seguí indagando durante cinco años más.

Y después, de vez en cuando, cuando terminaba un caso y todavía no había empezado con otro, volvía al expediente de Callie Jones y lo repasaba, porque sabía que algo se me había escapado.

Ethan asintió.

—Esos casos que te quedan rondando en la cabeza son difíciles de soltar.

—No sabes lo que es, porque nunca tuviste uno. Fuimos compañeros diez años, durante toda tu etapa en la DIC. En ese tiempo resolviste el cien por cien de tus casos. Así que no finjas que sabes lo que es tener un rompecabezas sin resolver, doctor Sabelotodo.

—¿Cuál es el favor? —insistió Ethan.

—Callie Jones ha vuelto.

—¿Ha vuelto? ¿Quieres decir que la han encontrado?

—No. Ella me encontró a mí. Me dediqué tanto a aquel caso que la chica se me metió en la cabeza.

Cuando lo estaba investigando, llegué a saber tanto de ella que empezó a aparecérseme en sueños.

Luego, esos sueños se volvieron pesadillas y, al poco tiempo, Callie Jones empezó a atormentarme.

Aparecía cada vez que me dormía, pidiéndome ayuda. Tardé años en dejar de soñar con ella.

—¿Y ahora han vuelto los sueños?

Pete ladeó la cabeza.

—Cada vez que cierro los ojos. Esa chica debe de saber que me queda poco tiempo, porque desde que me dieron el diagnóstico, se me aparece todas las noches.

Es como si supiera que soy la única persona en el mundo que todavía busca la verdad.

Y que cuando esta maldita enfermedad acabe conmigo, nadie más va a mover un dedo para encontrarla.

—¿Cuál es el favor, Pete? —preguntó Ethan otra vez.

—Necesito que revises el expediente de Callie Jones y pongas a prueba tu récord del cien por cien de casos resueltos. Y que lo mantengas intacto.