La mansión Riera 1
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A Teresina y a Ramón les había salido bien la jugada.

Nadie llegó a sospechar nunca que fueron ellos quienes mataron a Arnau.

Las investigaciones de la policía sudafricana no consiguieron encontrar ninguna pista que les permitiera localizarlo y lo dieron oficialmente por desaparecido y, muy probablemente, por muerto.

O estaría enterrado en una tumba anónima, o se lo habrían comido los leones.

Teresina y Ramón mantuvieron la discreción durante algún tiempo.

Se veían a escondidas y, cuando coincidían en las fiestas o en las reuniones de las señoras distinguidas, a las que él todavía iba para pasarles diapositivas de sus viajes, ocultaban su relación, fingiendo que tan sólo eran buenos amigos.

No querían levantar sospechas que los pudieran comprometer.

A Teresina no paraban de salirle pretendientes, pero ella sabía cómo quitárselos de encima.

Volvía a ser la viuda más solicitada del pueblo.

Tenía cuarenta años, pero todavía era muy atractiva y poseía un carácter fascinante que deslumbraba a todos los hombres.

Y, por si con ello bastara, era propietaria de una de las fortunas más importantes del pueblo.

Ramón también era un partido muy buscado entre las mujeres solteras de la comarca.

Ya tenía cincuenta años y todavía no se había casado nunca.

Había adquirido la fama de ser un solterón empedernido.

A pesar de su edad, todavía estaba de muy buen ver y también poseía una gran fortuna y muchas propiedades, pero él tan solo tenía ojos para Teresina.

Un año más tarde, cuando ya se habían apaciguado los rumores por la muerte de su tercer marido, hicieron oficial su relación y, medio año después, se casaron.

A nadie le extrañó aquel idilio amoroso, porque ya se veía que estaban hechos el uno para el otro y hacían muy buena pareja.

¡Eran los dos solteros más codiciados del pueblo!

Los amigos de Ramón le hacían broma y le advertían del peligro que representaba casarse con Teresina, a quien ya la llamaban la viuda alegre o la viuda negra .

En veinte años, sus tres maridos habían desaparecido de manera misteriosa y ella había heredado la fortuna de todos ellos.

Ramón era un buen partido y, por tanto, un buen candidato a desaparecer también de forma misteriosa.

Él conocía la realidad de la desaparición del tercer marido, su buen amigo Arnau, porque él mismo había estado implicado en su muerte.

La desaparición de los otros dos no tenía ningún misterio para él: uno murió en la Guerra Civil y el otro sufrió un accidente náutico.

No le daba ningún miedo casarse con Teresina y no creía que trajera mala suerte, y mucho menos que ella pudiera estar implicada en la muerte de los otros dos maridos.

La muerte del tercer marido, asesinado por ellos dos, fue una fatalidad del destino.

Ninguno de los dos tenía intención de matarlo.

Fue una cuestión de mala suerte que aquel día hubiera regresado antes de tiempo y los hubiera pillado haciendo el amor.

Fue él quien intentó matarlos y ellos dos, con la colaboración de Miquel, tan solo se defendieron.