La Llave de Santiago (El Código del Camino de Santiago 5) CAPÍTULO 20 — Excavación Nocturna
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CAPÍTULO 20 — Excavación Nocturna

BLOQUE 1

Diana Sotelo, a pesar de la colaboración plena que llevaba semanas manteniendo con el resto del equipo, no lograba del todo silenciar una inquietud persistente que la acompañaba desde su propia incorporación formal a la investigación: el miedo, acumulado durante quince años de exclusión académica,

de que aquella oportunidad, tan tardíamente recuperada, pudiera esfumarse de nuevo por alguna decisión institucional inesperada, exactamente como había ocurrido la primera vez.

Aquella noche, incapaz de conciliar el sueño mientras el resto del equipo discutía con calma, durante el día, las distintas hipótesis sobre la "segunda condición" necesaria para activar el mecanismo, decidió regresar sola al yacimiento,

con la autorización de acceso que todavía conservaba como miembro formal del equipo, convencida de que unas pocas horas de trabajo adicional, silencioso y discreto, no perjudicarían a nadie.

Trabajó con cuidado durante casi dos horas, examinando el propio mecanismo con instrumental de precisión que había llevado consigo, probando distintas combinaciones de presión y movimiento sobre las partes del cierre que todavía no habían sido completamente documentadas,

impulsada por una determinación que, con el paso de las horas, empezaba a ceder terreno a una impaciencia considerablemente menos prudente.

BLOQUE 2

El derrumbe parcial ocurrió sin ningún aviso previo: una sección del propio techo de la cámara adyacente, debilitada por siglos de humedad acumulada y por la propia vibración de las herramientas que Sotelo manejaba con creciente insistencia, cedió de golpe,

liberando una cantidad considerable de escombros que la alcanzaron parcialmente antes de que pudiera reaccionar.

El vigilante de seguridad nocturno, alertado por el ruido del propio derrumbe, la encontró minutos después, consciente pero atrapada bajo una parte considerable de los escombros, con una pierna claramente lesionada y sangrando por un corte profundo en el brazo.

Los servicios de emergencia, alertados de inmediato, tardaron casi cuarenta minutos en liberarla con la precaución necesaria para no agravar las lesiones ni provocar un derrumbe adicional sobre el resto del yacimiento, mientras Gabriel,

avisado por una llamada del propio vigilante apenas se confirmó la gravedad de la situación, corría hacia el propio hospital con un temor considerable por lo que aquello pudiera representar, tanto para Sotelo como para el futuro inmediato de toda la investigación.

BLOQUE 3

La doctora Rúas, llegando al hospital poco después que Gabriel, confirmó el pronóstico médico inicial con un alivio considerable frente a lo que, dada la magnitud del derrumbe, podría haber resultado considerablemente más grave.

---Va a necesitar cirugía en la pierna, y varias semanas de recuperación ---informó---. Pero va a estar bien. Tuvo mucha suerte, considerando la cantidad de escombros que cayeron.

Gabriel, sentado junto a la cama de Sotelo apenas los médicos permitieron una breve visita, la encontró todavía visiblemente afectada, tanto físicamente como por la propia vergüenza evidente ante lo ocurrido.

---Lo siento ---dijo ella, antes de que Gabriel pudiera decir nada---. Sé exactamente lo que hice mal. Después de quince años esperando, no pude soportar la idea de esperar unas semanas más siguiendo el protocolo correcto. Actué exactamente como me prometí a mí misma que no iba a actuar nunca más.

Gabriel, sintiendo una comprensión genuina hacia aquella confesión, a pesar de la gravedad evidente de las consecuencias, respondió con la misma honestidad directa que había caracterizado su propia relación con ella desde el principio de la colaboración.

---Vamos a tener que reforzar considerablemente la seguridad del yacimiento a partir de ahora, y probablemente el propio Patrimonio Nacional va a exigir una revisión completa del protocolo de acceso ---dijo---.

Pero no voy a fingir que no entiendo, aunque sea parcialmente, lo que te llevó a hacerlo.

Solo espero que esto no signifique que perdimos, otra vez, la oportunidad que tanto costó recuperar.