Capítulo 15
Capítulo Quince
Eran las dos y diez de la tarde y Kaamil no había recibido ninguna noticia sobre el desafortunado suicidio de Sam Newman por parte de su fuente en el departamento de policía, por otro lado, su contacto en KOIN, la filial de CBS en Portland, tampoco había escuchado nada.
Kaamil dejó de pasearse frente a la ventana de su oficina, regresó a su escritorio y levantó el teléfono.
—Consígueme al detective que está en Hillsboro, Carson, creo... Diles que es sobre la investigación de Martin Research y no dejes que te digan que le pasarán el mensaje, necesito hablar hoy con él.
No tenía tiempo para estar jugando al teléfono con la policía, tenía que informarle a Malik que tenía la situación bajo control, o tendría que enviar a un equipo para encargarse del abogado entrometido.
Si ese hombre quería meter la nariz donde no debía, él estaría más que feliz de cortársela, junto con el resto de la cabeza.
—Señor, el detective Carson está en la línea uno.
—Detective Carson, Kaamil Sayf. Soy el gerente regional de ISIS, quería comunicarme con usted para saber si necesita algo de mi parte para su investigación sobre Martin Research. Sé que probablemente quiere cerrar eso lo antes posible.
—Creo que ya tengo casi todo resuelto, señor Sayf. Sin embargo, hay algo que me causa curiosidad; según entiendo, hay dos personas que tienen el código para desactivar el sistema de seguridad en Martin Research: usted y Sam Newman. ¿Hay alguien más que pudiera tener acceso a ese código?
—Tenemos el código, por supuesto, nosotros instalamos su sistema. Hay varios de mis empleados que tienen acceso a los códigos del sistema de Martin Research por si surge la necesidad de ingresar por alguna razón, pero no es algo que esté tirado por ahí en nuestra oficina. ¿Por qué lo pregunta?
—El sistema fue desactivado la noche en que mataron a la secretaria del señor Martin; necesitaré los nombres de sus empleados que tienen acceso a esos códigos.
—Está perdiendo el tiempo si cree que alguien de aquí apagó ese sistema. ¿Y qué hay de Sam Newman? ¿Qué dice él?
—Desafortunadamente, no dice nada. Está muerto.
—Qué lamentable.
—¿Conocía al hombre? ¿Sabe si había alguna razón por la cual alguien quisiera verlo muerto?
—preguntó el detective Carson.
—¿Tú crees que alguien lo mató?
—Podría ser. ¿Vas a darme los nombres de tus empleados con acceso a ese código de seguridad o necesito conseguir una orden judicial?
—No me amenaces, Carson. Haz tu trabajo. Deja de buscar a algún negro para echarle la culpa —dijo Kaamil, y colgó el teléfono de un golpe.
¡Maldita sea!, pensó, si la policía no se creía lo del suicidio de Newman, tendría que darle a ese policía perezoso un poco más de evidencia para convencerlo.
Y ahora, claramente había que encargarse del abogado; incluso si su muerte despertaba sospechas, estaban demasiado cerca de lograrlo como para que un consejero entrometido que no sabía dejar las cosas en paz los detuviera.