La isla de las flores amarillas Epílogo
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Epílogo

Una semana después

Esa mañana no se hablaba de otra cosa en Tabarca. La mayoría de los vecinos no lo había visto en persona porque no solían ir hasta Punta Falcón. Se enteraron por la noticia del periódico.

Desaparece la cruz de madera

del islote de la Naueta

Menos Rosa y Teo, nadie sabía quién la había puesto ni por qué, pero le tenían cariño.

Formaba parte del paisaje de la isla desde hacía muchos años y todos lamentaron que ya no estuviera allí.

Comenzaron entonces a especular con varias teorías.

Unos decían que se la habría llevado un temporal, a pesar de que en los últimos días lucía el sol y el viento estaba en calma.

Otros lo atribuyeron a algún vándalo. En realidad, fue un acto deliberado y con una motivación clara.

A través de WhatsApp empezó a circular la foto del periódico con la imagen de la Naueta despojada del símbolo que la coronaba. Mientras los vecinos hacían conjeturas, una de las únicas dos personas que sabían con certeza lo que había pasado recibió un mensaje en su móvil.

Aquí tienes la prueba de que el trabajo está hecho

A continuación, le llegó un enlace con la noticia del periódico. Catalina pulsó en la pantalla. Nada más ver la foto y el titular, sonrió. Volvió al WhatsApp y respondió.

Muchas gracias. Te envío un bizum con el dinero que acordamos

Se metió en la aplicación de su banco y le mandó doscientos euros. Cuando comprobó que su interlocutor lo había leído, borró todos los mensajes del chat. Después pidió un taxi. Minutos después bajó al portal de casa. El coche blanco ya estaba esperando.

—Al cementerio, por favor.

El conductor emprendió la marcha. Catalina contempló el paisaje con la mirada perdida durante veinte minutos.

Pagó al taxista y entró al camposanto. Caminó entre tumbas hasta llegar al lugar donde yacía Julia.

Quitó las flores secas del jarrón y las reemplazó por unas rosas rojas.

Cogió la foto en blanco y negro que había junto a la lápida y la besó.

—Ahora sí, ya puedes descansar tranquila, yaya.

Cumplí con lo que me pediste. La historia de Samy forma parte de la exposición más vista de la historia del MARQ.

También te hice caso con lo del tesoro. La tiara de Santa Bárbara pertenece ya a la colección permanente del museo y va a estar siempre en exhibición.

Aunque me he tomado una pequeña licencia…

Catalina pensó en la cruz de la Naueta y recordó las palabras que le dijo a Rosa cuando le explicó cómo localizar el tesoro. «Hay que hacer coincidir la visual de la parte superior del madero vertical con el extremo izquierdo del travesaño».

—La cruz ya no marca el lugar donde escondisteis la tiara.

He mandado que la quiten. Así que ahora ya no hay forma de encontrar el otro tesoro que ocultasteis al otro lado, a la derecha del travesaño.

Quiero que permanezca ahí, bajo las aguas de Tabarca, como símbolo de vuestro amor perpetuo. Por cierto…

De su bolso sacó un marco de madera con la foto que le había mandado Teo días atrás y lo colocó junto al retrato de Julia. En la imagen se veía la frase que Samy grabó en el faro en 1927.

—El abuelo regresó a buscarte. Ojalá ya te hayas reencontrado con él allá donde estés.

Tú serás el faro que ilumine mi camino hacia la eternidad, a siete segundos y medio de ti.