La ira de los mansos Entreacto. ESTÁS MUERTO Y NO LO SABES
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Entreacto. ESTÁS MUERTO Y NO LO SABES

Entreacto ESTÁS MUERTO Y NO LO SABES

El bien es un mal necesario.

F ERNANDO P ESSOA

Uno

Viernes, 27 de junio de 2014 Casa de ejercicios espirituales Regina Coeli, Nigrán

—Hola, Clara, ¡cómo has crecido! ¿Sabes quién soy? ¿No me recuerdas?

—Sí... Fue director del San Gabriel.

—Veo que te acuerdas. También yo me acuerdo muy bien de ti. ¿Qué tal las convivencias?

—Bien.

—No te asustes. Soy tu amigo. No bajes la cabeza, mírame. ¿Y sabes lo que hacen los amigos?

—Sí. No.

—Ay, Clarita. Qué malos son los dieciséis años. Yo también los tuve. A esa edad uno no sabe bien lo que quiere ni hacia dónde va. El cuerpo manda y una marea de deseo y lujuria enviada por el demonio nos ciega y nos impide ver con claridad la gloria del Altísimo.

—Sí. No. No sé.

—Sí, Clara. Pero yo puedo ayudarte. Soy tu amigo. ¿Quieres que te ayude a apartar esa sombra de tu cuerpo? ¿Quieres que te ayude a hablar con Dios?

—Sí. No.

—Veo en ti a una ferviente servidora de la Virgen María y de Nuestro Señor Jesucristo.

Quiero ayudarte. Esto no lo hago con todos los que venís a estos ejercicios, pero tú eres especial.

Por eso quiero librarte de ese peso que llevas en el corazón.

Porque llevas un peso en el corazón. ¿Verdad, Clarita?

—Sí. No. No.

—Aquí, justo aquí, en medio del pecho. Deja que lo sienta. Deja que lo sintamos los dos...

—No. Por favor, no...

Dos

Martes, 10 de marzo de 2015 Habitación 302, Clínica Sagrado Corazón, Vigo

—Tengo miedo, mamá.

—No te preocupes, hija mía. Todo saldrá bien.

—¿Y papá? ¿No ha venido?

—Sigue disgustado porque no quieres decirle quién fue, pero tú no te preocupes ahora por eso. Seguro que viene después de la cesárea para ver a su nietecito.

—Tengo miedo...

—Ya sé, hija, ya sé. Aguanta que ahora viene la matrona. Mira, creo que ya está aquí. No te preocupes, hija. Enseguida nos vemos. No te preocupes. Todo saldrá bien...

—Don Luis, no sabía que iba a venir, mi hija ya ha entrado al quirófano; disculpe mi aspecto, llevamos toda la noche sin pegar ojo, y... Muchas gracias por ocuparse de todo, no tenía que molestarse...

—Tranquila, María. Ya sabe cómo son los muchachos de hoy en día, unas ovejas descarriadas. Tenemos que ocuparnos algo de ellos. Necesito que firme aquí y en unos pocos días tendrá a su hija de vuelta en casa, junto a su nieto.

—Claro, don Luis, ¿dónde ha dicho? ¿Aquí? ¿Ligadura tubárica...? Pero ¿eso no es lo que se hace para no tener...? Mi hija es muy joven y no sé si...

—No llore, María. Dios nos pone a prueba a diario. Es lo mejor. Confíe en mí. Y confíe en su hija. Creo que está llamada a servir al Altísimo. De hecho, quería hablar también con usted de eso...

Tres

Domingo, 7 de junio de 2015 Lugar de Outeiro, San Xoán de Chenlo

—No grites, que despiertas al niño.

—¡No quiero! ¡Mamá, dile a papá que no pienso ir!

—Que no grites. Claro que irás.

—Pero ¡yo no quiero entrar en un convento!

—No es un convento, no seas tonta. Don Luis dijo que estarás al servicio de la diócesis. Y que hasta cobrarás un sueldo.

—¡Como si lo fuese! ¡Yo quiero ir a la universidad!

—¿A seguir dejándote cortejar, desvergonzada? ¡Déjate de tonterías! ¡Ya tendrás tiempo de ir a la universidad! ¡Ahora tienes un hijo que criar! ¡Debiste pensarlo cuando te abriste de piernas con alguno de esos amigos tuyos!

—¡No sabes lo que dices, papá! ¡No tienes ni puta idea!

—Pero ¿qué dices, malcriada? ¡Insolente! ¡No me hables así! ¡Ni se te ocurra hablarme así! ¿Me has oído? ¡Ni se te ocurra!

—¡Claudio, para! ¡Para, que le haces daño!

—¡No te metas, María! ¡Déjame a mí que ya ves a dónde nos quiere llevar esta desagradecida!

—Para, Claudio, para...

Cuatro

Lunes, 8 de junio de 2015

—¿Hola?

—¿Belías?

—Sí. Soy yo. ¿Quién llama?

—No me conoces. Soy... Clara. De la clase de Ana, del San Gabriel.

—¿Te ha dado ella mi número?

—Sí. También me dijo que podrías ayudarme.

—No sé. Dime.

—No sé por dónde empezar... Don Luis...

—Espera, ¿tiene que ver con el antiguo director?

—Sí... Él... Ana dijo que buscabas a gente con ganas de hablar...

—Espera. Por teléfono no. Tenemos que vernos.

—Rouco, soy yo.

—Dime, Atticus. ¿Alguna novedad?

—Pues sí. Hay alguien a quien deberías conocer. Nos vemos hoy donde siempre. Vendrá conmigo.

—¿Quién es?

—Lo sabrás cuando la conozcas. Pero ya sabes lo que quiero.

—No puedo prometerte nada. Yo recibo órdenes, no como tú.

—Tiene que caer, Rouco. Ese malnacido tiene que caer. No me vengas después con que negociasteis con él para coger al resto, o que tiene contactos y no podéis hacer nada o cualquiera de esas historias vuestras. Si no lo haces tú lo haré yo a mi manera.

—Lo sé, amigo. Lo sé. Debes tener paciencia. Podemos conseguirlo todo. Pero tenemos que ser pacientes como arañas.

Cinco

Miércoles, 23 de septiembre de 2015 Jefatura Superior de Policía de Galicia, avenida Alférez Provisional, 7, A Coruña

—¡Luis! ¡Qué sorpresa! ¿Cómo no me avisaste de que venías? ¡Por cierto, enhorabuena! Ahora tendré que llamarte monseñor, ¿no?

—Buenos días, Paco. ¿Podemos hablar?

—Pues claro. ¿Cómo no?

—En privado.

—Claro, pasa a mi despacho. ¿Va todo bien?

—Tengo un problema.

—Tú dirás. Ya sabes que si está en mis...

—Tengo a tu gente metiendo los hocicos en mis cosas. ¿No habíamos dejado aquello aclarado?

—Por supuesto, Luis, pero la Policía Nacional es muy grande. Hay unidades que no dependen de esta jefatura. Ni siquiera yo puedo controlar a todo el cuerpo.

—Pues inténtalo. Recuerda cómo has llegado hasta aquí.

—Claro, Luis, claro. Veré lo que puedo hacer.

—Necesito otra cosa. Búscame a alguien de tu confianza. Alguien profesional y capaz de obedecer órdenes sin pestañear. Cualquier orden. No sé si me entiendes.

—Luis, deberías dejar que yo...

—Tú haz lo que te digo. Con eso es suficiente. Y no es monseñor . Es eminencia.

ORDEN DE SERVICIO - CONFIDENCIAL

De: Jefatura Superior de Galicia

Fecha: 24/09/2015

Destinatarios: Comisario Provincial de Pontevedra

Asunto: Medidas que tomar a propósito del operativo denominado «operación Almablanca».

Hechos:

Desde hace unos meses el grupo de apoyo local de la Unidad de Intervención Tecnológica tiene abierta una investigación denominada operación Almablanca.

Este grupo de apoyo depende directamente de la Brigada Central y lleva a cabo un operativo secreto bajo la jurisdicción directa de la Dirección Adjunta Operativa, fuera del control de esta Jefatura Superior.

Orden de trabajo:

Es de vital importancia que esta Jefatura Superior disponga de toda la información posible relativa a este operativo.

Ponga todos los medios a su disposición para averiguar en qué punto se encuentra la operación, qué agentes la componen y cuáles son las líneas de trabajo sobre las que están investigando.

Necesitamos que un agente de campo de la Unidad de Seguridad Privada, de probada lealtad y alta cualificación técnica, sea destinado a funciones exclusivas de apoyo a esta jefatura.

Por supuesto, todo ello con absoluta discreción y confidencialidad.

FIRMADO:

F RANCISCO P ARDO C URRÁS

J EFE S UPERIOR DE P OLICÍA DE G ALICIA

Seis

Jueves, 4 de mayo de 2017 21:02

—¿Clara?

—¿Mamá? ¡Te dije que no llamaras! ¡Pueden tener intervenido el teléfono!

—Ya, hija, sé que me lo dijiste... Pero don Luis ha venido a hablar conmigo. No sé si sabes... Lo han nombrado obispo.

—¿Cómo? ¡Venga, mamá! ¿Otra vez con eso? ¡Ya te dije que no quiero saber nada de ese miserable!

—Escucha... Por favor, hija. Quiere hablar contigo. Dijo que todo tiene arreglo, que si es cuestión de dinero el...

—¡Mamá! ¿De verdad piensas que es cuestión de dinero? ¿No recuerdas lo que me hizo? ¿Lo que nos hacían? ¡Voy a hacer caso a la Policía! ¡Ya no soy la niña que no supo hacerle frente! ¡Ya no! ¡Quiero que vaya a la cárcel! ¡Que todo el mundo lo sepa! ¡Lo que hacían él y los demás!

—Clara, escucha... Dice que te espera mañana a las cinco en la Casa Moderna, una pensión en San Andrés de Comesaña, pasando la gasolinera.

—¡Que se vaya a tomar por culo!

—Dijo que si no apareces... tu hijo... Dijo...

—¿Lo amenazó? ¡Mamá! ¿Lo amenazó?

Siete

Viernes, 5 de mayo de 2017 16:15

—Xabier... voy a salir.

—¿Salir? No deberías. Ya lo sabes.

—Sí... Pero no puedo más. Solo quiero dar una vuelta.

—Muy bien, iré contigo.

—No... Sola, por favor.

—Pero, Clara...

—Ya tienes lo que querías. Has encontrado el servidor, el lunes iremos al juzgado y todo terminará.

—¡Por eso mismo! ¡Queda poco!

—Pero ¡tengo que salir! ¡Déjame salir!

—¡Te has vuelto loca! ¡No puedes! ¡No puedes!

—¡Hostia, Xabier! ¡Déjame salir! ¡Llevo demasiado tiempo aquí metida! ¡Quiero dar un paseo sola! ¡Estoy a punto de reventar! ¡Y si reviento ya no tendrás testigo ni nada! ¡Quiero salir!

—Está bien... Tranquila. Está bien. No grites...

Ocho

Viernes, 5 de mayo de 2017 Casa Moderna, habitación 103 17:00

—¿Hola?

—Pasa, Clara. Está abierto.

—¿Quería verme? Pues ya estoy aquí. Pero le advierto de que no me va a convencer de nada. Estoy decidida. Quiero que se pudra en prisión.

—Entiendo tu enfado. Pero hay otras cuestiones que valorar. Está el niño, por ejemplo.

—¡Deje al niño en paz! ¡También es de su sangre! ¿Y quién es ese hombre que está con usted?

—Mira, muchacha, vamos a dejar las cosas claras. Lo que pasó, pasó. De ahora en adelante puedes tener la vida solucionada o meterte en un buen jaleo. Tú y tu familia. No querrás hacerles daño a tus padres, ¿verdad?

—¡Hijo de puta! ¡Ni se atreva a amenazarme a mí ni a mis padres! ¡Está toda la Policía detrás de usted! ¡Tienen fotos! ¡Está bien jodido, cabrón! ¡Aunque yo muera, ya está jodido!

—La Policía... sirve a la gente de orden, Clara. Yo soy gente de orden. ¿No lo entiendes? Y tú... Bueno, es cierto.

—¿El qué? ¿Qué es cierto, cabrón?

—Ya estás muerta.

Nueve

Viernes, 5 de mayo de 2017 18:26

—¿Atticus?

—Hola, Rouco. Dime.

—Estoy preocupado. Clara ha salido. Lleva fuera más de una hora. No coge el móvil. ¿Puedes localizarlo?

—Deja que mire.