La Inscripción Oculta (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo I) BLOQUE 2
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Elena llegó con una carpeta mucho más delgada de lo habitual.

No traía nada decisivo sobre Raúl Esteban.

La novedad venía de la Colección Velasco.

Un inventario notarial de mediados del siglo XX documentaba la entrada de un lote procedente, según la propia ficha, de una antigua capilla de Burgos.

Habían sido catalogadas veintisiete piezas.

Veintiuna seguían identificadas.

Seis faltaban.

La carta fotografiada por Pablo era una de ellas.

Las demás resultaban todavía más inquietantes.

Entre los títulos figuraban una “relación de memoria”, una “copia de pleito” y un “traslado de letras”.

Clara se detuvo en esa última expresión.

Podía corresponder a la transcripción ordenada antes de modificar la sepultura.

La fecha aproximada y la procedencia eran compatibles.

No bastaba para demostrar la identidad de la pieza.

Sí para convertirla en una línea prioritaria.

El inventario incluía además una “relación de sepulturas mudadas”.

Aquello coincidía funcionalmente con el documento mencionado en la Catedral cuando las escrituras antiguas fueron entregadas al patrono junto con una relación de los enterramientos afectados por la reforma.

La hipótesis de una ruta desde la capilla hacia un archivo familiar ganaba fuerza.

Aún no podía darse por cerrada.

Otra de las piezas ausentes estaba descrita como:

“Memorial sobre derechos de sucesión.”

Elena miró a Adrián.

—¿Puede ser el memorial del pleito?

—Puede. Todavía no puedo afirmarlo.

Lo inquietante no era solo que faltaran documentos.

Era que los títulos parecían corresponder a piezas centrales de la misma historia que ellos estaban reconstruyendo.

Pero el inventario permitía introducir una corrección importante.

No todas las ausencias eran recientes.

Algunas piezas ya habían dejado de aparecer en inventarios de finales del siglo XX, mucho antes de que Pablo consultara la colección.

Por tanto, Pablo no podía ser responsable de todas ellas.

Velasco reconocía además que varias faltas ya eran conocidas dentro de la familia antes de su llegada.

Eso abría otra pregunta.

Quién había intentado reconstruir aquellas pérdidas antes que él.

Había habido otros investigadores.

La policía estaba revisando especialmente a quienes hubieran trabajado sobre Burgos.

El interés inicial de Raúl Esteban podía encajar perfectamente dentro de una investigación legítima de procedencias.

Según su declaración, buscaba documentación dispersa de la colección.

No a Fernando.

La incisión descubierta en 2017 podía haber servido para confirmar que determinados papeles estaban auténticamente relacionados con aquella fundación.

La cronología contemporánea se volvía menos simple.

Julián Velasco podía haber querido reconstruir legítimamente su fondo.

Raúl podía haber trabajado para ese fin.

Nada de eso eliminaba la investigación criminal.

Solo impedía reinterpretar retroactivamente toda búsqueda histórica como sospechosa.

Raúl admitió además dos contactos posteriores con Pablo relacionados con la inscripción.

Afirmaba que Pablo mencionó alguna posible identificación, aunque decía no recordar el nombre exacto.

Negaba conocer la carpeta gris o el depósito.

También negaba cualquier relación con el vehículo utilizado la noche del homicidio.

Seguían sin tener una conexión definitiva.

Elena dejó entonces sobre la mesa una nota antigua del abuelo de Julián Velasco.

Décadas antes, aquel hombre ya había intentado ordenar la procedencia de las piezas problemáticas.

Había escrito:

“Las piezas proceden de la memoria vieja de una capilla hoy mudada.”

Otra anotación añadía:

“La documentación llegó incompleta.”

Eso alteraba nuevamente la reconstrucción.

Algunos documentos podían haberse perdido antes incluso de entrar en la colección.

La dispersión podía ser anterior.

Tal vez se hubiese producido cuando los papeles aún pertenecían a archivos familiares relacionados con el antiguo patronato.

O durante alguna herencia, división o traslado posterior.

No lo sabían.

Pero esa posibilidad reducía la oportunidad de Julián Velasco respecto de las pérdidas antiguas y explicaba mejor por qué su familia llevaba años investigando en Burgos.

Podían haber intentado recuperar documentación, no ocultarla.

La pregunta criminal debía formularse de otra manera.

En qué momento, si alguno, una búsqueda legítima había dejado de serlo.