CAPÍTULO 15 Aquella familia que no debía aparecer
BLOQUE 1
La rama de Fernando podía no haberse extinguido.
Aquella posibilidad obligaba a revisar casi todo lo que habían supuesto hasta entonces.
La documentación ya permitía sostener que Fernando de Valderrama había existido, que pertenecía a la línea vinculada originalmente con la fundación, que fue reconocido como heredero y que participó en un conflicto relacionado con bienes y memoria familiar.
Después, su presencia disminuía en las fuentes localizadas mientras Diego comenzaba a asumir funciones cada vez más próximas al patronato.
Eso era significativo.
Todavía admitía explicaciones legítimas.
Fernando podía haber muerto sin descendencia o haber alcanzado algún acuerdo que ellos aún no conocían. Incluso una genealogía posterior podía excluirlo si había sido concebida exclusivamente para representar la rama que terminó administrando la fundación.
Por eso Adrián necesitaba resolver una cuestión previa.
Saber si Fernando había dejado descendencia.
Si no la tenía, parte de la transición hacia Diego podía explicarse de manera relativamente sencilla.
Si la tenía, la ausencia posterior dejaba de afectar a un solo hombre.
Afectaba a una línea familiar.
Santiago había reunido protocolos notariales y reproducciones de registros familiares.
La primera respuesta apareció en una escritura de dote.
Fernando de Valderrama figuraba junto a Inés de Castañeda.
La fecha encajaba con la cronología conocida.
La escritura dejaba suficientemente claro el matrimonio.
Inés tampoco aparecía en la genealogía posterior.
La dote incluía propiedades y rentas, junto con cláusulas relativas a posibles descendientes legítimos.
Eso no demostraba aún que hubieran tenido hijos.
La siguiente fuente sí.
Una copia posterior de un registro bautismal identificaba sin ambigüedad a Fernando como padre de un niño llamado Alfonso.
El nacimiento era anterior al período en que Fernando comenzaba a perder presencia en los documentos principales.
Por tanto, cuando Diego empezó a asumir nuevas funciones ya existía un descendiente directo de Fernando.
La transición automática hacia el sobrino se volvía más difícil de explicar.
Otro documento confirmó una hija.
Beatriz.
La línea no se había extinguido en Fernando.
Al menos no en aquel momento.
Adrián volvió a la genealogía posterior.
No aparecían Fernando ni Inés.
Tampoco Alfonso ni Beatriz.
El árbol se concentraba en la continuidad que terminaba conduciendo hacia Diego.
Clara observó la omisión.
—Ya no parece un simple olvido.
Adrián estuvo de acuerdo, aunque mantuvo una reserva.
Todavía debían establecer qué pretendía representar exactamente aquella genealogía.
Podía haber sido construida para mostrar únicamente una línea administradora.
Eso no convertía la selección en neutral.
Pero sí obligaba a entender su función antes de llamarla falsificación.
La siguiente documentación hizo la ausencia todavía más difícil de relativizar.
Alfonso aparecía vivo años después de su bautismo.
En una operación de rentas figuraba junto a Fernando en una fecha posterior a la carta donde este se negaba a otorgar conformidad.
La rama seguía activa durante el conflicto.
Fernando otorgó además un poder para gestionar determinados derechos fuera de Burgos.
El destino era Valladolid.
Santiago empezó a buscar referencias vinculadas con la Chancillería.
Aquello no demostraba aún la existencia de un pleito, pero indicaba que Fernando estaba utilizando mecanismos formales para defender o administrar derechos.
Después apareció Inés.
En una reclamación de rentas actuaba en nombre propio y en representación de sus hijos.
Fernando ya no figuraba personalmente.
El documento no aclaraba si había muerto o si simplemente estaba ausente.
Lo importante era que su familia continuaba reclamando frente a administradores vinculados con la fundación.
Eso descartaba que la nueva situación hubiese sido aceptada pacíficamente desde el principio.
La genealogía posterior, sin embargo, no incorporaba ninguna de aquellas personas.
Representaba una continuidad donde la rama de Fernando ya no ocupaba lugar alguno.
Adrián comenzó a comprender que el problema había dejado de ser únicamente Fernando.
Era todo lo que venía después de él.