Capítulo 16
La mujer de la fotografía se llamaba Sara Beltrán.
—Sara nació cuatro años después -explicó Marcos-. Lleva media vida intentando averiguar qué ocurrió con su hermano.
—¿Por qué se parece a Lucía? -preguntó Clara.
—No se parece tanto -dijo Sofía-. El pelo, las gafas, la postura. Tu mente completa el resto.
Clara colocó ambas imágenes lado a lado. Era cierto. La mujer de 2005 tenía la nariz más estrecha y el mentón redondeado. Lo que se repetía era la construcción del personaje: cabello rojo, gafas oscuras, colgante de golondrina.
Amalia permanecía junto a la pared.
—Vera no era solo Lucía -dijo al fin.
Todos la miraron.
—Era un nombre compartido.
Contó que Lucía lo creó para alquilar el 4B y recibir documentación sin revelar identidades. Cuando necesitaban reunirse con una fuente, una de ellas usaba la peluca roja y el colgante. A veces era Lucía. A veces Inés. En dos ocasiones, Amalia.
—No existía ningún documento auténtico de Vera Montes —dijo—. Tenía una historia, una firma y una dirección. Pero no una vida.
—¿Sara heredó el nombre? -preguntó Sofía.
—Inés se lo entregó.
Clara se volvió hacia ella.
—¿Mi madre siguió investigando?
—Nunca dejó de hacerlo. Fingió tener miedo para protegerte, pero durante veinte años localizó a familias, guardó testimonios y reconstruyó los registros.
—¿Por qué no me lo contó?
—Porque tú eras la única parte de su vida que no quería convertir en una prueba.
Marcos imprimió una fotografía reciente de Sara.
—¿Sabe dónde encontrarla?
Amalia negó.
—Vera aparece cuando quiere que la vean.
La puerta se abrió. Un agente entregó a Marcos un sobre sin remitente que alguien había dejado en recepción. Dentro había una memoria USB y una nota:
ELENA DEBE VENIR SOLA AL 4B.
NO CONFÍES EN LA POLICÍA.
Marcos conectó la memoria a un ordenador aislado. Contenía un vídeo de treinta segundos.
Inés aparecía en la cocina de Toledo, grabada el día anterior a su muerte.
"Si Clara abre el archivo, todo saldrá a la luz", decía.
Fuera de plano, Sara respondió:
"Julián tiene gente en la policía. Aurelio no es el único que trabajó para él."
"Marcos Leal puede ayudarnos."
"No sabes quién es su padre."
La grabación terminaba allí.
Sofía miró a Marcos.
—¿Quién era su padre?
El inspector no respondió de inmediato.
—Se llamaba Esteban Leal. Fue juez de menores.
Amalia dio un paso atrás.
—Está en la libreta.
Marcos cerró los ojos.
Clara recordó una de las entradas: RUIZ, M. / LEAL, E.
—Su familia recibió un niño -dijo.
—Mi hermano -respondió Marcos-. Murió a los nueve años. Siempre dijeron que era adoptado legalmente.
El silencio de la sala se volvió pesado.
—¿Lo sabía? -preguntó Clara.
—No.
—¿Cómo podemos estar seguros?
Marcos dejó su placa sobre la mesa.
—No podéis. Por eso voy a apartarme oficialmente del caso.
—Eso no nos protege -dijo Sofía.
—No. Pero os permite decidir sin que mi autoridad pese.
Clara observó al hombre que había intentado ayudarlas y la placa entre ambos.
—Sara quiere aislarme.
—O quiere hablar sin que Julián escuche -dijo Amalia.
—Iré al 4B.
Sofía negó.
—No irás sola.
—Eso pide.
—También los secuestradores piden billetes sin marcar.
Clara tomó la nota.
—Si Vera nunca existió, ¿quién ha estado viviendo allí?
Amalia miró hacia la puerta.
—La persona que sabe dónde está Lucía.