Epílogo
Epílogo
Esa misma noche
Mientras Isabella escapaba con su amiga de la villa, muy lejos de allí, su familia estaba en peligro.
La joven cubana soñaba ahora con ir a Santander en busca de sus raíces, pero era consciente de que el camino no iba a ser fácil.
El oficial se ofreció a llevarlas a El Ferrol. Pararon en La Coruña, tomó sus pertenencias y salieron para la ciudad. Las dos chicas no querían que la anciana diera con ellas.
Lo que no sabían era que la señora sabía perfectamente su destino y no se iba a quedar de brazos cruzados. Daría con ellas y se cobraría su deuda, aunque fuera lo último que hiciera en esta vida.