Capítulo 46. Los otros culpables
En las semanas siguientes, las diligencias se separaron para que el homicidio no absorbiera el resto. Laura siguió investigada también en la pieza económica por las rotaciones, las falsedades y las cuotas de su préstamo pagadas desde la consultora.
Íñigo quedó investigado por delitos contra los trabajadores, falsedad y obstrucción. Los correos demostraban que conocía la hora gratuita y que había pedido ocultar los registros después de la muerte. Su coartada lo apartaba del golpe, no de las condiciones que había impuesto.
César fue detenido por fraude, falsedad documental y blanqueo. En uno de sus teléfonos apareció el acceso remoto con el que rotaban las cinco identidades. Había cobrado cada puesto fantasma y destruido facturas cuando Laura lo avisó.
El Faro del Odiel rescindió el contrato con Brisa Sur.
Sus cuentas y su administración quedaron sometidas a las medidas cautelares acordadas por el juzgado.
La nueva adjudicataria asumió a las diecisiete trabajadoras conforme al convenio, y la inspección reclamó salarios y cotizaciones, una por una.
Paloma siguió investigada por manipular fichajes y destruir cuadrantes. La fiscal incorporó las amenazas, su situación económica y la entrega voluntaria del documento conservado. Cooperar no borraba lo que había hecho; cambiaba la forma de medirlo.
Mara se reunió con las limpiadoras en una sala sindical. Algunas querían declarar. Otras temían no volver a encontrar empleo en ningún hotel de la costa.
—¿Nos van a llamar cómplices? —preguntó una.
—Van a preguntar qué hizo cada persona y en qué condiciones —respondió Mara.
No prometió que el proceso fuera breve. Teresa Valle dejó formularios de reclamación sobre la mesa, uno en blanco para cada mujer.
Diana llegó al final para recibir una copia certificada del cuaderno y el resguardo de los efectos que seguían bajo custodia. Pidió que las horas reales anotadas por su madre se incorporaran a las reclamaciones.
En el resguardo figuraban el impermeable rojo y la llave de la maleta.
—Cuando lo devuelvan, no arreglen la abertura del forro —dijo—. La hizo mi madre.
Mara anotó la petición y le entregó la copia. Diana la guardó en una carpeta roja.