Capítulo 45. Sin confesión
Laura no confesó. Permaneció en silencio mientras la fiscal consultaba por teléfono con el juzgado de guardia.
La detención se apoyó en la secuencia completa: el motivo económico, el correo de Noelia, la cita transmitida por Paloma, la tarjeta del ascensor, la ausencia de la gala, la fibra, el perfil parcial, el arañazo, la limpieza de la barra, el vídeo recortado y la oferta para alterar el testimonio de Alma.
Ningún indicio llevaba solo hasta la lavandería. Todos llegaban al mismo intervalo.
Mara le comunicó sus derechos. Laura escuchó sin mirarla y preguntó si podía llamar a su hermano.
—Cuando termine el trámite —dijo Mara.
El abogado pidió que constara su protesta por una detención basada en pruebas circunstanciales. Rubén la hizo constar palabra por palabra.
Al levantarse, Laura alisó la chaqueta y evitó apoyar la muñeca derecha en la mesa. No explicó la muerte de Noelia ni el dinero.
En el pasillo, Alma esperaba con una agente para ampliar su declaración. Vio pasar a Laura y bajó la mirada. Después volvió a levantarla.
Mara no le dijo que todo había terminado. Quedaban registros, informes y decisiones judiciales. Le dijo lo único que ya podían sostener.
—No van a pedirle que firme aquella salida.
Alma asintió y entró en la sala con su propio teléfono en la mano.