La hora de nadie (Casos de Mara Cid 3) Capítulo 37. La orden
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Capítulo 37. La orden

Paloma pidió declarar de nuevo después de que los agentes registraran su domicilio. Llegó sin uniforme, con una carpeta escolar bajo el brazo. Dentro no había documentos del hotel, sino los dibujos de su hijo y dos avisos de desahucio.

—Laura citó a Noelia —dijo antes de sentarse—. Le dijo que bajara a lavandería a las once y media.

—¿Cómo lo sabe?

—Me ordenó que la llamara desde el interno de supervisión y le dijera que bajara a lavandería. No quería dejarlo por escrito.

Después de encontrar el cuerpo, Laura le indicó que destruyera los cuadrantes antiguos y sustituyera las hojas de firmas por copias limpias. Paloma trituró tres meses. Conservó el último porque Noelia había escrito en el margen: Nos deben una hora .

—¿Por qué obedeció? —preguntó Rubén.

Paloma apretó la carpeta.

—Me dijo que todas habíamos fichado por otras. Que, si entraba la policía, yo sería la responsable y perdería el trabajo antes de poder pagar el alquiler.

—¿Vio a Laura en la lavandería?

—No. La vi salir del pasillo de lavandería. Iba deprisa y ya no llevaba el pañuelo.

Eran las once y cincuenta y dos, según el reloj del control de lencería.

Mara le explicó que destruir documentos podía constituir delito. También hizo constar que Paloma acudía voluntariamente y entregaba la hoja conservada.

Paloma deslizó el papel hacia ella.

—No la guardé por valiente —dijo—. La guardé porque llevaba el nombre de Noelia.