Capítulo 20. La gala
Íñigo Montero entregó el vídeo oficial de la gala y una lista de invitados. Aparecía en el escenario a las veintitrés y quince, agradeciendo a Laura el programa que había reducido «la huella social» del hotel.
A las veintitrés y veintinueve, Laura presentó el último premio. Llevaba un vestido oscuro, una pulsera metálica y el pañuelo plateado. Entregó el micrófono a las veintitrés y treinta y cuatro.
—Estuvo aquí toda la noche —dijo el propietario.
El vídeo editado saltaba de las veintitrés y treinta y cuatro a las doce y cuatro. Íñigo lo atribuyó al montaje del departamento de comunicación.
—No le he preguntado por el resumen —dijo Mara—. Necesitamos los archivos originales.
El empresario insistió en que Laura no tenía motivos para matar por una diferencia administrativa. El fraude, si existía, pertenecía a Brisa Sur.
—Su hotel validó veintidós personas —señaló Rubén.
—Validó un servicio.
Otra forma de convertir nombres en una cifra.
Íñigo llevaba una tarjeta ejecutiva igual que Laura y el director de seguridad. Afirmó no haber abandonado el salón, aunque no pudo identificar quién estuvo con él durante todo el intervalo que faltaba en el vídeo.
En la última fotografía anterior al corte, el pañuelo caía entero sobre el hombro de Laura. Después del salto no había ningún plano cercano de su cuello ni de sus manos.