La hora de nadie (Casos de Mara Cid 3) Capítulo 7. Una caída limpia
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Capítulo 7. Una caída limpia

La autopsia preliminar descartó la explicación ofrecida en el hotel. Noelia había recibido un golpe en la parte posterior de la cabeza antes de caer. La forma de la lesión no correspondía al borde de la pila ni a las máquinas próximas.

El agua se añadió después. Bajo el cuerpo había una zona menos húmeda y la fuga no explicaba la distribución en la ropa.

—Alguien eligió un accidente que ya estaba disponible —dijo Rubén.

Mara no respondió de inmediato. Una conexión defectuosa, un turno de madrugada y una trabajadora oficialmente fuera del hotel componían una explicación cómoda. Eso no señalaba aún a la persona que la había preparado.

La científica recogió el fragmento azul junto al desagüe y precintó el carro completo. Las barras parecían intactas. No las desmontarían allí: los anclajes y las juntas podían conservar rastros que una inspección apresurada destruiría.

La lesión permitía hablar de un objeto alargado y contundente, no de cuál. La forense recogió el material acumulado bajo las uñas de Noelia para analizarlo sin atribuirle aún un origen.

Mara pidió las prendas de quienes hubieran estado en lavandería, siguiendo el cauce correspondiente. No quería una bolsa improvisada con ropa elegida por el propio hotel.

La caída había sido preparada para parecer limpia.

La limpieza, en cambio, había dejado trabajo.