La historia olvidada
© inepub.com
PRÓLOGO
Hay decisiones que parecen insignificantes cuando las tomamos.
Abrir una puerta o aceptar un trabajo.
Coger un libro de una estantería o leer una frase que no estaba destinada a nosotros.
La mayoría no cambia nada.
Pero alguna, muy de vez en cuando, divide nuestra vida en dos: la persona que éramos antes de tomarla y aquella en la que nos convertimos después.
El problema es que nunca sabemos cuál será.
Si lo supiéramos, probablemente pasaríamos de largo.
Yo también habría pasado.
Habría dejado aquel libro exactamente dónde estaba y habría continuado con mi vida. Habría regresado a casa, aquella tarde, convencido de conocer a mi familia, de conocer mi pasado, y, sobre todo, de conocerme a mí mismo.
Pero lo abrí. Y ahora sé algo que antes ignoraba. Hay historias que no empiezan cuando alguien decide contarlas, empiezan mucho antes.
A veces décadas antes, solo esperan hasta que alguien hace la pregunta equivocada. Hasta que abre la puerta que debía permanecer cerrada.
Hasta que encuentra algo que jamás debería haber estado allí. Y cuando esto ocurre, ya no importa cuánto desees regresar al principio.
Porque algunas verdades tienen una particularidad:
Una vez que saben que las estás buscando, también ellas empiezan a buscarte a ti.