La historia de la Guerra Civil que no te cuentan III JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA, MÁRTIR DE LA GUERRA CIVIL
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III JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA, MÁRTIR DE LA GUERRA CIVIL

José Antonio Primo de Rivera fue un golpista y un fascista. Solo es víctima porque tenemos una democracia con una cultura de memoria filofascista que pone al victimario en igualdad.

Antonio Maestre, periodista de La Sexta

28 de octubre de 2019

De la infinidad de perjuicios que origina una guerra, sin duda el más terrible es el daño humano.

Como familia, los españoles perdimos padres, madres, hijos, hermanos, abuelos y seres queridos durante la Guerra Civil.

Como país, España perdió intelectuales, escritores, periodistas, médicos, científicos, filósofos y una inmensa cantidad de hombres y mujeres que, con independencia de su forma de pensar, estaban llamados a aportar su grano de arena al mejor futuro de nuestra nación.

José Antonio Primo de Rivera fue una de esas personas a las que se mató dos veces.

Primero le mató una guerra, después lo hizo la historia.

Hoy, noventa años después de la muerte de José Antonio, se ha querido hacer de él la caricatura del tirano golpista poseedor de una insaciable vocación de poder.

Su legado se ha perdido en una difuminada nebulosa que orbita sobre dos imágenes: el hijo de un dictador y el líder de Falange.

Todo ello obedece, de nuevo, a la mezquina voluntad de ocultar aquella parte de su vida que a muchos no les ha interesado contar para transformarla en una sombría leyenda negra.

Lejos de la imagen del golpista, José Antonio Primo de Rivera fue, ante todo, un hombre que amó a su nación por encima de todas las cosas.

Movido por su férrea creencia católica, supo ver al hermano donde otros solo veían al enemigo.

En una de las épocas más convulsas de nuestra historia reciente, José Antonio no solo no participó de la violencia que afloraba en España, sino que refrenó toda aquella que pudiera existir entre quienes le rodeaban.

Su envidiable don de la palabra, su incuestionable capacidad de liderazgo, su excelsa educación y su genuina lucidez, marcaron el horizonte de un hombre honesto y honrado cuya máxima y última aspiración fue unir a un país que se encontraba resquebrajado en mil pedazos bajo el lema de «la Patria,

el Pan y la Justicia».

Sin embargo, fue precisamente esa fragmentación la que acabaría sentenciando su vida y, con ella, su más noble intención de hacer de España un país mejor.

La historia no ha recordado a José Antonio de la forma que se merece.

Para que no caiga en el olvido, para que su memoria siga presente, este capítulo no es más que un humilde tributo a José Antonio Primo de Rivera, mártir de la Guerra Civil.