La heredera del halcón LA BUJÍA DE PLATA #2
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LA BUJÍA DE PLATA #2

—No vine a buscar a alguien que crea que es buena. —¿Estás dispuesta a quemar tus propios límites? —. Se detuvo un segundo observando la duda y el fuego en el rostro de la chica. Una sonrisa ladeada y peligrosa, apareció en su mirada.

—Si no apareces, entenderé que ese apellido es solo una bonita historia para contarles a tus clientes —sentenció él, y luego bajó el tono— Puedo ser mucho peor si me hacen perder mi tiempo —

Vanessa lo miró con recelo. Su cabeza fabricaba mil formas de contestar, pero se contuvo. La pregunta era ¿cómo sabía de ella?

—Yo no soy una mujer de cuentos de hadas —señaló Vanessa, bajándose del mostrador—. Y ese libro no habla de hadas precisamente. Mi bisabuela decía «El asfalto no sabe de miedos». Y yo, señor, no sé dónde está el freno —.

Se lo dijo con una sonrisa desafiante en sus labios.

En ese momento, la puerta se abrió de golpe y uno de los chicos de la escuela de conducción entró gritando

—¡La Escudería Imperi está aquí! ¡Están aquí! ¡Vane, debes verlos, te van a encantar los monoplazas! —gritó el muchacho —

Vanessa, riendo, lo contuvo —Ya, pilotino, baja la voz para no molestar a los clientes. Deja eso, ve a tu casa; mañana seguimos con las clases —.

Dany se marchó con una sensación de pesadez; quería que su maestra estuviera tan feliz como él.

—Vanessa, tú deberías presentarte a la prueba, ¡eres la mejor! —insistió el chico —.

Ella trató de taparle la boca y terminó sacándolo de la cafetería.

En el automovilismo de élite hay equipos que compiten y otros que definen eras. La Escudería Imperi nació en un taller familiar en 1946, pero con Dante Imperi se convirtió en un «Constructor Puro». Él no solo firmaba los cheques; era el dueño de la propiedad intelectual del chasis y del motor.

En un paddock lleno de colaboraciones, Imperi es una bestia solitaria. Pero el asfalto no perdona. Para ganar, Dante debe aplastar a tres titanes

Silver Arrow Los históricos. Potencia de ingeniería bruta que obliga a todos a innovar al límite en cada Gran Premio.

Rosso Corse Maestros de la aerodinámica. Sus chasis son los únicos capaces de dar batalla en las curvas más exigentes.

Zenit Motor Expertos en gestión de energía y fiabilidad. Nunca fallan; siempre están ahí para robar los puntos.

Dante lo sabe; en este mundo, si no eres el martillo, eres el clavo. Y él nació para ser el martillo.

Al salir, Vanessa se quedó sin aliento justo afuera de la cafetería, el estacionamiento estaba tomado por los camiones de la Escudería Imperi.

El lugar hormigueaba de actividad, repleto de autos y personal con uniformes del equipo, todos con teléfono en mano.

Su madre observó la escena y luego miró los ojos de su hija; jamás había visto en ellos un brillo de tanta felicidad.

—¡Vanessa, adentro ahora! —ordenó Clara con tono autoritario—

—¡Mamá, hay muchos clientes! Sé lo que me vas a decir, pero no es el momento... —replicó Vanessa tratando de evadirla.

Cuando dio media vuelta, escuchó la voz de su madre decir

—¡Vanessa Mary Filippis, te prohíbo que te presentes a esa carrera! ¡Ni lo pienses! —sentenció Clara con una dureza que cortaba el aire —.

Vanessa se detuvo de golpe.

—Madre, ya soy una chica grande —sentenció ella—. Y siguió su camino para atender mesas.

Cuando entró su padre a la cafetería, ella no necesitó darse la vuelta. «Conozco su aroma», pensó, y sintió su mirada. Sabía lo que pensaba.

Su padre se sentó en una de las sillas vacías. Matt Filippis era un hombre de buen corazón, un gran padre y un buen esposo, siempre dispuesto a ayudar a su familia. No le dolía el trabajo duro; le dolía la impotencia.

Para Matt, el éxito no son las empresas ni los contactos que presume la gente de dinero, sino poder darle a su hija el asiento que su apellido merece.

Se siente un eslabón roto en la cadena de los Filippis el hombre que heredó la pasión por la velocidad, pero no el oro para financiarla.

Su amor se traduce en silencio y en el cuidado obsesivo del viejo auto que le armó a su hija, un casi F3, el único lugar donde él puede hacerla volar sin que cueste un centavo.

Él la miraba como un padre cuando ve crecer a su princesa, pero con la sombra de un pasado que aún pesaba.

—Eres el mejor piloto; se dice que mejor que tu bisabuela, quizás —hizo una pausa melancólica Matt—. Lamento no tener los recursos para pagarte esa academia, hija de mi corazón.

Sacó un pañuelo de su bolsillo y secó unas lágrimas locas que brotaron de sus ojos. Vanessa se dio la vuelta y, al ver a su padre, se acercó a consolarlo y le dio un abrazo.

—Papá, yo soy feliz aquí, dando clases, ayudándolos. No te sientas mal por eso; fue un sueño de niña, algo tonto. Tranquilo, no pasa nada —consoló Vanessa a su padre.

Él le dio unas palmadas en la cabeza y se marchó, triste, pensando en qué podía hacer.

Desde la otra mesa, el hombre de ojos grises presenció la escena sin decir una sola palabra. Mientras enviaba un mensaje por correo a su asistente

De Dante.Imperi [email protected]

Para Irina [email protected]

Asunto Urgente Modificación de términos — Programa de reclutamiento Asolo

Irina

Envía un comunicado de inmediato al alcalde de Asolo y a los responsables de logística de la escudería en la zona. Quiero que se modifiquen las cláusulas de entrada para la prueba de mañana.

A partir de este momento, la convocatoria será mixta. El género del piloto no debe ser una restricción en los formularios de inscripción. Además, añade un incentivo el ganador obtendrá un trofeo local y una beca completa con todo pagado para la Real Academia Imperi en el Reino Unido.

Asegúrate de que esta información se difunda por todo el pueblo en la próxima hora. No aceptaré burocracias locales.

Hazlo ahora.

D.I.

CEO veamos de qué estás hecha —sentenció Dante antes de dar media vuelta.

—Huele exquisito —susurró Vanessa para sí misma, sacudiendo la cabeza para reaccionar—.

¡Ya, concéntrate, Filippis! Puedo correr y puedo competir, aunque no pise esa academia en mi vida.

Sí... eso voy a hacer. Lo intentaré solo para quedarme tranquila, para saber que no me acobardé; lo demás ya no está en mis manos.

Vanessa se puso a tararear una canción de la norteamericana Pink, "Try"; era su canción favorita para las batallas amaba su estilo rockero y poderoso.