La firma del asesino (La firma del…1) Capítulo XXVI — La mano angelical
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Capítulo XXVI — La mano angelical

La declaración se formalizó ante el juez la misma tarde que registramos su trastero y obtuvimos su ADN y material utilizado para cometer los delitos.

Sara ratificó palabra por palabra lo dicho en comisaría. Renunció a modificar nada. No alegó trastorno mental, no señaló cómplices inexistentes, no intentó rebajar su responsabilidad. El juez decretó prisión provisional comunicada y sin fianza por riesgo evidente de fuga y gravedad de los delitos.

A la mañana siguiente, el nombre ya estaba en todas partes.

Sara Alfaro, la hermana gemela de la mujer del vídeo por el que se incriminó a Inés Redondo, una hermana que no sabía que tenía una gemela y que, en el momento de conocerla, presencia cómo le hacen algo terrible y entonces se venga de los hombres implicados, una historia que da mucho juego para la prensa y la televisión.

Nadie sabe quién ha filtrado todo, pero siempre hay una rendija por la que sale la información, pudo ser alguien que empatizara con ella, o todo lo contrario.

Las televisiones recuperaron el vídeo de Ibiza. Los tertulianos gritaron. Las redes hicieron lo que mejor saben hacer, hablar sin filtros ni consecuencias, el hashtag de

moda era: “#LaManoAngelical” .

En claro contrapunto por el nombre de mano del diablo dado por la prensa cuando desconocían la historia completa.

Al principio lo vimos como una anécdota. Un par de cuentas en redes sociales, algún hilo de amantes del true crime en X que se hace viral. En cuestión de horas es tendencia nacional y muy comentado en parte del extranjero. Es lo que tiene el fútbol, el deporte global por excelencia.

Ramos repetía que se estaba yendo de las manos todo el asunto. Alma estaba preocupada. No solo por el apoyo a la asesina. Sino por el fervor de esos que la apoyaban.

Comenzaron a aparecer mensajes como:

“La única que hizo justicia.”

“Más manos angelicales hacen falta.”

“Si el sistema no protege, que alguien lo haga como ella.”

Yo miro el caso con una sensación extraña. Nosotros hemos detenido a una asesina múltiple. La sociedad está canonizando a una vengadora.

A los cinco días, el juez instructor admitió la nulidad de la condena contra Inés Redondo a la vista de las nuevas pruebas.

El vídeo era inequívoco. La Fiscalía solicitó la revisión inmediata de la sentencia.

El proceso, que en condiciones normales habría tardado meses, avanzó a velocidad de vértigo bajo presión mediática.

Dos semanas después, Inés salió en libertad total.

La puerta del centro penitenciario se abrió entre flashes y micrófonos. Nadie preguntó cómo estaba. Todo eran preguntas sobre su hermana:

—¿Considera a Sara una heroína? — Preguntaba una reportera metiéndole el micrófono en la cara.

—¿No tenía idea de tener una hermana? — Preguntaba otro entre empujones.

—¿Cree que hizo lo correcto? — Repetía sin parar otro de los “periodistas”.

—¿Está usted pensando en conocerla al fin? — Pregunta otro ya con el coche cerrado.

Inés estaba pálida. Más ojerosa. Mirando al frente y dijo algo que descolocó a todos:

—Mi supuesta hermana ha cometido delitos.

Yo no puedo juzgarla. Ya lo hará un tribunal.

Lo único que sé es que nadie debería haber pasado por lo que pasó Lena Dudek.

Ni por lo que pasé yo, y mucho menos sentir el fallo de un sistema corrupto que da la espalda a las víctimas reales en cuanto hay dinero de por medio.

De la tal Sara no tengo nada que decir. Por favor dejadme en paz, me gustaría recuperar mi vida, o lo que sea que tenga ahora después de todo esto. Por favor, gracias.

El Estado anunció la apertura de un expediente de responsabilidad patrimonial por error judicial. El abogado de Inés habló de indemnización millonaria. Años de prisión indebida, daños morales, perjuicios económicos. Cifras frías para medir tiempo perdido.

Nada devuelve los años, pero el resto de lo que le quede no tendrá que preocuparse por el dinero.

Sara, mientras tanto, fue trasladada a un módulo de prisión preventiva en Alcalá-Meco. El juicio tardaría meses en celebrarse. Había que formalizar acusaciones, periciales, informes psicológicos, reconstrucciones. Nada inmediato. La justicia tiene sus ritmos.

Pero dentro, el relato era otro.

En una de las visitas mi hermana me informa:

—Dentro es una diosa, hasta las más chungas de la cárcel la jalean, comparten su contrabando, es increíble.

Arantxa me cuenta que ella no quiere esa fama, ese foco, que no se vanagloria de sus actos, todo lo contrario, dice que es algo que no debería haber hecho, que se vio empujada por la falta de justicia y que está pagando justamente por sus crímenes, que no es ninguna heroína ni mucho menos.

Que ha llegado a hacer que la metan en aislamiento para que la dejen en paz.

El fiscal presentó acusación formal por cuatro delitos de asesinato con agravantes de alevosía y ensañamiento.

La defensa, contra todo pronóstico, no pidió atenuantes de trastorno mental.

Sara había dado instrucciones claras. Nada de estrategia épica.

Nada de convertir el juicio en espectáculo ideológico, quería algo rápido, objetivo, que la castigasen con lo que mereciera, ni más ni menos.

En paralelo, las redes siguen creciendo día a día.

Camisetas. Pegatinas. Ilustraciones digitales con alas blancas y una mano ensangrentada convertida en símbolo. La mercantilización es inmediata.

Programas de televisión parodian los asesinatos usando a los políticos de turno. Famosos hablando de ella en todas las cadenas, medios, podcasts.

Yo no sé qué me inquieta más, si la idolatría o la insensatez que veo en los discursos del personal. No deja de ser una asesina aunque podamos empatizar con ella.

Mientras eso ocurre, sigo con mi trabajo, Ramos y yo investigamos casos nuevos, la unidad, gracias al éxito que obtuvimos, recibe luz verde para seguir con nuevos casos.

Ahora somos muchos más, incluso Vega, la hija de Alma, está en comisaría.

Hemos quedado alguna vez, pero no ha cuajado.

Tener una relación es difícil estando en el cuerpo.

Naiara ha comenzado la universidad, ha decidido estudiar Derecho. ¿Quién me lo habría dicho hace un tiempo? La vida siempre te puede sorprender.

Hoy estoy en mi día libre, he pasado la mayor parte del tiempo durmiendo, desde que Nai está en la uni hay mucha más tranquilidad.

Justo está entrando por la puerta. Cuando llega al salón la veo, lleva una camiseta de esas que han hecho en apoyo a Sara con el lema:

“Ella nos envuelve con sus alas, la mano angelical”.

Y una ilustración de una mujer protegiendo a otra con las alas.

—Hola, tía. ¿Qué tal el día? — Me pregunta.

Me da dos besos.

—Bien, ¿Te gusta esa camiseta? — Pregunto con naturalidad.

—Sí, es bonita y sirve para recaudar fondos en la uni, un grupo de chicas lo hace para dárselo a mujeres maltratadas o que han sufrido abuso sexual. — Me explica.

Aunque quiero enfadarme, no puedo hacerlo, el fondo es bueno, aunque el mensaje que transmite no es el ideal.

—Eso está bien, ayudar y ser solidario, pero no hay que

confundir las cosas, sabes que esa mujer es una asesina, no es ningún ejemplo a seguir. — Le digo tratando de contener mi tono y lo que realmente pienso.

—Sí, lo sé de sobra, no la he comprado porque la admire, en cierta parte estoy de acuerdo con lo que hizo, por otra no. Por eso estudio Derecho, para que nadie tenga que pasar por lo que pasó Inés y nadie tenga que tomarse la venganza por su mano. — Me responde.

—Muy bien, cariño, me alegra saberlo, está bien apoyar a las mujeres, pero no todo vale, y no todos los ejemplos notorios son buenos a seguir. — Le digo.

Cenamos tranquilamente viendo uno de esos realities que tanto le gustan a Nai, yo ya les estoy empezando a coger el gusto, pero jamás lo admitiré, al menos en voz alta.

Está cansada y se duerme tapada con la manta. Cuando pasa esto es imposible despertarla y hacerla irse a la cama, así que la tapo, apago las luces y me acuesto.

Al llegar a comisaría me cruzo con Vega. Me da los buenos días educada, respondo cordialmente.

Al llegar a la planta superior veo a Ramos hablando con Beka, lleva días dándome la chapa con que tiene una cosa rara en el móvil y no sabe qué hacer, veo que finalmente le ha preguntado a la idónea, aunque con lo que le ha costado, espérate que no sea algo porno… un virus o algo… prefiero no saberlo.

—Aduriz, llama a Ramos, a mi despacho. — Me dice Alma asomando por la puerta.

Aviso a Ramos y entramos.

—Buenos días, chicos, tenemos un nuevo caso, han aparecido los cadáveres de dos prostitutas en la zona de la Casa de Campo. — Nos informa Alma.

—¿En qué estado? — Pregunto.

—Llevan días ocultas, las ha encontrado un técnico de parques y jardines. Lo curioso es que parece que les han extraído toda la sangre, es algo rarísimo, preparaos y coordinaos con Maite para ir a la escena. — Nos ordena Alma.

Aún no se han posado las consecuencias del caso de la mano del diablo y ya tenemos un nuevo caso.

En pocos días la conversación cambiará, el caso de Sara e Inés se olvidará, y empezarán a dar la matraca con el de las prostitutas.

Y así volvemos a la rutina, el día a día de trabajar investigando crímenes. Es triste pero así funciona el mundo, siempre hay una noticia que tapa a otra y hace que se olvide rápidamente.

Fin.