La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5) Capítulo 1. La última mecha
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La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5)

La falla que no ardió (Casos de Mara Cid 5)

Por Zeus H

© inepub.com

Capítulo 1. La última mecha

A la una y veintitrés, la falla del Mirall seguía en pie.

Leo Cervera mantuvo el pulsador hundido hasta que le dolió el pulgar. En la base del monumento, una llama breve recorrió dos metros de cartón pintado y murió bajo la figura de un hombre transparente. El público aplaudió creyendo que formaba parte del espectáculo. Después silbó.

—Corta corriente —ordenó la jefa de bomberos.

Leo soltó el mando. Una nube gris subió hasta la cintura de la figura central. La falla representaba una ciudad construida con paredes de cristal: despachos sin puertas, balcones suspendidos y políticos con los bolsillos a la vista. El lema, TOT ES VEU , aparecía en letras blancas sobre la peana.

Nada se veía dentro.

Los bomberos regaron el borde ya ennegrecido y comprobaron el ángulo de la estructura. El calor parcial había debilitado uno de los apoyos. El monumento se inclinaba hacia una fachada de la plaza.

—No habrá segundo encendido —dijo la jefa—. Se desmonta cuando amanezca.

Leo protestó. Explicó que podía preparar una línea manual, añadir acelerante y cumplir el programa con quince minutos de retraso. La mujer señaló las ventanas, los cables tensos y las dos familias que acababan de abandonar el primer piso.

—He dicho que no.

Neus Barberà, presidenta de la comisión, lloró de rabia detrás de la valla.

Llevaban un año pagando el monumento. A su alrededor, los músicos guardaban los instrumentos y los invitados de la zona reservada reclamaban una explicación.

Un concejal se marchó por una calle lateral antes de que los teléfonos comenzaran a grabar su salida.

Leo miró por última vez la figura intacta. Nueve cargas debían haber prendido a la vez.

Solo había respondido una.