La debilidad del diablo Capítulo 1 #2
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Capítulo 1 #2

En menos de una hora tengo en mi cuenta de correo electrónico un informe completo sobre Brooke Sullivan.

Tiene veinte tres años, es hija única, nació en Nueva York, su padre murió cuando ella tenía nueve años en un accidente de trabajo, era albañil y un muro se le vino encima, su madre era limpiadora de un colegio, hace cinco años le detectaron un cáncer de pulmón y ha estado en tratamiento mientras que Brooke la cuidaba.

Vive en Kingsbridge, un barrio del Bronx de clase trabajadora.

Se graduó en el instituto con unas notas muy buenas, comenzó la carrera en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, pero no la terminó.

En el último año ha estado dedicada en exclusiva a trabajar y cuidar de su madre.

Durante tres años trabajó como niñera en una agencia. Cuidaba a niños por las noches.

En el informe la destacan como una persona trabajadora, de confianza y muy capacitada para trabajar con menores como mis hermanas.

Adjuntan dos fotografías de ella y me quedo mirándola.

Es una sencilla mujer de ojos y pelo negros, pero tiene algo que te llama la atención y no sé qué es.

Puede que sienta lástima por ella al haber perdido a su madre recientemente, no tenga más familia y la hayan echado esta mañana de su trabajo en la forma en la que lo hicieron.

Vuelvo a la cocina y encuentro a Brooke recogiendo la mesa con mis hermanas.

Admiro a las tres desde el marco de la puerta en silencio mientras que estoy seguro de que he encontrado a la mejor niñera del mundo para que cuide de Blair y Harper en este mes en el que mis padres estarán fuera.

Algo dentro de mí me hace confiar en esta mujer y tener la certeza de que mis hermanas estarán con ella muy bien cuidadas.

—Creo que deberíais enseñarle a Brooke toda la casa y cuál será su habitación —comento y las sorprendo con mi presencia.

—Sí —dicen mis hermanas al unísono, toman a Brooke de la mano y tiran de ella con entusiasmo.

Pasan por mi lado y le dirijo una sonrisa a Brooke, ella me la devuelve y se deja llevar por mis dos princesas.

Las sigo a una distancia prudente mientras ambas le enseñan la planta baja de la casa, la habitación de Brooke es la que ocupaba la anterior niñera, en la zona del servicio, y de la parte superior solo dejo que Blair y Harper le muestren su habitación.

—Tenéis una casa maravillosa, niñas. Es muy bonita —les indica Brooke sentada en la cama del cuarto de mis hermanas.

—¿Dónde están tus maletas? —pregunta Blair a Brooke.

—Eh… bueno, solo he venido a conoceros, no era seguro que me fuese a quedar.

Mis hermanas me miran con un ruego en sus ojos, hacen un puchero y dicen juntando sus manos en forma de súplica:

—Por favor. La queremos a ella.

—Si Brooke acepta, el puesto de niñera es suyo. Deberá ir a por sus cosas y se quedará viviendo en esta casa hasta que regrese vuestra madre. Luego ella ya decidirá.

—¡Bien! —gritan mis hermanas a la vez, aplaudiendo y abrazando a Brooke, felices.

—Nunca os había visto tan contentas con una niñera —señalo a ambas, sonriente.

—Brooke tiene pinta de ser guay —dice Blair y Brooke y yo estallamos en carcajadas.

—Bueno, ahora, si me lo permitís, os voy a robar un rato a Brooke, tengo que hablar con ella en el despacho. Id con Miles y Rania, os doy permiso para que os metáis en la piscina —les indico a mis hermanas.

—Vamos a ponernos el bikini —le dice Harper a su hermana mayor.

—¿Vienes conmigo? —le propongo a Brooke haciendo un gesto con mi mano.

Salimos del cuarto de mis hermanas y nos encaminamos hacia el despacho. Una vez ahí le sugiero a Brooke que tome asiento y yo lo hago detrás de la mesa. La percibo un poco nerviosa, se retuerce las manos sobre el regazo.

—¿Qué me dices, aceptas el trabajo? Ya has conocido a Blair y Harper y la casa. Como te comenté vivirás aquí de forma permanente y en este mes que su madre esté fuera te pagaré muy bien. Cincuenta mil dólares —especifico la cifra.

—¡¿Cómo?! —pregunta abriendo mucho los ojos al escuchar esa cantidad—. Es muchísimo dinero —susurra, con asombro.

—No lo es, es lo justo, son muchas horas de tu tiempo.

Vivirás en este mes en exclusividad para las niñas, cualquier cosa que necesiten y a cualquier hora, olvidándote por completo de tu vida personal.

Yo tengo un trabajo muy absorbente, con reuniones constantes, que me impide cuidar de ellas como se merecen. ¿Aceptas?

—Eh… sí, claro. Acepto. Cómo no voy a aceptar —susurra sin creerlo—. Supongo que ya ha averiguado que soy apta para el trabajo —comenta con cierto apuro.

—Sí. He pedido referencias a la agencia en la que trabajabas y su informe sobre ti es inmejorable —le miento.

No le revelo que mi equipo de seguridad ha indagado sobre toda su vida.

Si lo quisiese, podría saber hasta cuánto dinero tiene en su cuenta bancaria, pero no lo creo necesario—.

Y teniendo en cuenta que Harper y Blair te adoran, creo que he elegido a una estupenda niñera para que cuide de ellas en este tiempo que necesito.

—Señor Kessler, tiene mi palabra de que cuidaré de ellas muy bien.

—Por favor, no me llames señor Kessler, ese es mi padre y me hace parecer mayor, llámame Cole —le indico mostrándole una sonrisa.

—Cole. Gracias por el trabajo. No lo defraudaré.

—Ahora puedes ir a tu casa a por tus cosas. Le diré a nuestro chófer que te lleve y cuando estés lista lo llamas y te traerá de regreso.

—Puedo venir por mi cuenta —susurra, apenada.

—Natt te llevará y te traerá, es su trabajo, así todo será más rápido. Te quiero esta noche durmiendo en esta casa —la última frase suena como una orden, pero no puedo evitarla.

—¿Hoy? —pregunta Brooke en un susurro. Creo que pensaba contar con más tiempo.

—Sí —afirmo de forma tajante, sin dejarle opción.

—Volveré esta tarde —me indica levantándose del asiento al notar que no voy a cambiar de opinión.

—Gracias, Brooke.

—Gracias a usted, a ti —rectifica de inmediato—, Cole, por este trabajo.

Levanto el teléfono y le pido a Natt que venga al despacho para que lleve a Brooke a su casa a recoger todas sus cosas. Algo dentro de mí me dice que no deje escapar a esta mujer.