TROVAO
● Raza: purasangre lusitano.
● Estado: entero.
● Capa: castaño.
● Disciplina: equitación de trabajo y alta escuela.
Escuela
La Escuela Portuguesa de Arte Ecuestre es una institución de renombre mundial, conocida por su énfasis en la equitación clásica y en el arte de la alta escuela.
Está situada en el corazón de Lisboa, en un edificio histórico.
Aunque la escuela oficial se creó en 1979, ya se hablaba de una escuela muy antigua, ya que los primeros registros escritos se remontan al siglo XIV.
La escuela también pretende ser uno de los guardianes de este arte, popularizado en el siglo XX por el maestro jinete Nuno Oliveira (considerado una de las grandes figuras del arte ecuestre).
En la escuela solo se trabaja con caballos lusitanos de capa castaña, negra y torda y se hacen diariamente entrenamientos abiertos al público, así como espectáculos, a parte de la formación de jinetes de tres años de duración.
La historia de João
João Moreira nació en uno de los barrios de Lisboa, rodeado de edificios y actividad frenética.
Cada día que iba al colegio, pasaba por delante de la real escuela viendo cómo los caballos cruzaban la calle para entrar en la pista principal, todos bien equipados y engalanados.
Era tal su obsesión, que se quedaba viéndolos día tras día, y a los nueve años ya conocía al portero, quien le dejaba entrar para que pudiera hacer sus deberes dentro mientras veía caballos entrenar.
João no había visto más caballos fuera de ese sitio.
No fue hasta los diez años, en un viaje en coche por trabajo de sus padres, que pisó España y empezó a ver campos con yeguas y potros.
A partir de ahí, pidió a sus padres montar a caballo, quienes hicieron un esfuerzo económico y lo empezaron a llevar los sábados a una escuela a las afueras de Lisboa, mientras que entre semana se seguía sentando a observar a los jinetes de la escuela al salir del colegio.
Aprendió a trenzar solo de observar las rutinas de preparación, de estiramientos, la teoría de todos los ejercicios de alta escuela.
Hasta que un día, a los quince años, le dijeron que, si era capaz de trenzar un caballo y hacer todos los ejercicios del espectáculo, tendría un pase especial para estudiar ahí.
Después de todos estos años, para él fue un sueño, bordó el examen de ingreso y no solo le concedieron entrar en la escuela como jinete, sino que le dejaron al cargo de varios caballos, entre ellos Trovao, quien al poco tiempo su familia compró para que siempre estuviera con João.