Capítulo 2 · Diligencia de entrada (extracto)
DILIGENCIA DE ENTRADA (EXTRACTO). Comisaría de San Bruno. Compareciente: Vega, Carmen, maestra jubilada, viuda. Oficial de turno a cargo de la sala.
Siendo las cuatro horas con siete minutos de la madrugada, comparece una persona de sexo femenino que manifiesta venir a declarar por la muerte de su esposo.
Se identifica como Carmen Vega, de domicilio conocido en la cuesta, y documenta su identidad con cédula vigente, que se examina y se devuelve.
Se deja constancia de que la compareciente concurre por iniciativa propia, sin requerimiento de esta dependencia y sin privación de libertad.
Objeto entregado a custodia, siendo las cuatro horas con diez minutos: reloj de pulsera de hombre, esfera clara, números de lectura a distancia, sin correa.
Se guarda en bolsa de plástico numerada, que queda sobre la mesa de la diligencia.
Preguntada la compareciente en qué calidad lo entrega, manifiesta:
—En la que corresponda.
Preguntada por el motivo de su comparecencia, manifiesta:
—Vengo a declarar por la muerte de mi esposo. Fermín Vega. Hace quince años, el doce de agosto.
Siendo las cuatro horas con doce minutos, se recaba por vía telefónica copia del acta archivada de defunción, que se une a la presente. Consultada la compareciente sobre su contenido, manifiesta:
—El acta está mal.
Preguntada en qué parte, manifiesta:
—En la hora. Y en la palabra.
Preguntada qué desea declarar sobre el hecho, manifiesta:
—Yo lo dejé morir.
Se pregunta a la compareciente si desea ampliar la manifestación. La compareciente manifiesta:
—Después.
Se deja constancia de que la compareciente no amplía en este acto. Se hace constar asimismo que el oficial de turno recurre al encargado del servicio, quien ordena proseguir la diligencia.
Siendo las cuatro horas con diecisiete minutos, se procede a la firma de la declarante. Al momento de firmar, de pie, sin apoyar el codo en la mesa de la diligencia, la compareciente manifiesta, en voz baja, dirigida al papel:
—No debí esperar tanto.
El oficial de turno pregunta:
—¿Para qué, señora Vega?
La compareciente no contesta.
Se pregunta a la compareciente si firma en conformidad con lo manifestado. La compareciente manifiesta:
—En conformidad con lo que dije.
Fin del extracto. La diligencia continúa.