La ciudad del mar (Crímenes de Barcelona 3) 40. Fuga
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40. Fuga

La Bestia se despertó y vio al sanitario y al policía. Le habían puesto suero y algún calmante.

No quería terminar en una cárcel. Pensó en sus posibilidades y después comenzó a simular que se asfixiaba. Cuando el sanitario se agachó para atenderlo, lo agarró por el cuello y se lo partió.

El policía intentó sacar su arma, pero antes de que pudiera hacerlo, el asesino lo agarró, lo levantó en el aire y lo lanzó contra la pared de la ambulancia.

El agente intentó levantarse de nuevo, pero el asesino le dio una patada en el cuello y le destrozó la nuez.

Escuchó cómo frenaba la ambulancia. Entonces propinó una nueva patada a la puerta, que se abrió de par en par, y La Bestia saltó al exterior y comenzó a correr calle abajo.