165 Sevilla I, 22 de diciembre, 1000
La segunda declaración de Reyes Bocanegra fue en la prisión y duró cuarenta minutos.
Adela puso el portátil en la mesa y reprodujo dos minutos y medio de audio.
El motor. Las puertas. «Marisol». «Dámela». «No». «Doña Reyes, déjelo ya».
Y luego: «Setenta años, so guarra. Setenta años.»
Cuando terminó, Reyes Bocanegra seguía sentada exactamente igual que al principio, con las manos cruzadas.