La campana sumergida 153 Puesto de Cazalla, 16 de diciembre, 1220
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153 Puesto de Cazalla, 16 de diciembre, 1220

—Y Sebastián Marín.

—Sebastián estaba en el once, borracho perdido desde el desayuno.

Había tirado a un guarro a las nueve y media y había fallado.

—Tano se miró las manos—. Cuando llegué yo el primero al sitio, bajé corriendo al once y le dije: Sebastián, hijo, qué has hecho.

Y él se puso blanco y me dijo: ¿yo? Y yo le dije: tú.

Adela sintió una náusea limpia y profesional.

—Y ya está —dijo Tano—. Con eso valió. Treinta años.