La campana sumergida 152 Puesto de Cazalla, 16 de diciembre, 1200
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152 Puesto de Cazalla, 16 de diciembre, 1200

—¿Por qué?

—Porque me lo mandó don Onésimo.

—¿Por qué se lo mandó?

—Porque Fermín había encontrado los papeles.

—Tano se echó atrás en la silla—. En el despacho viejo del cortijo, arreglando una gotera, en el noventa y seis.

Un certificado del cincuenta y tres firmado por don Onésimo diciendo que el monte de todo el pueblo era suyo.

Y Fermín no era hombre de callarse. Se fue al cortijo con el papel en la mano a pedir explicaciones.

—¿Y él qué le dijo?

—A él le dijo que se lo iba a pensar. Y a mí me dijo, esa misma noche: es él o esta casa.