147 Dehesa de la Umbría, 16 de diciembre, 0710
Reyes Bocanegra abrió la puerta ya vestida, con el abrigo en el brazo, como si llevara una semana esperando.
—¿Puedo llamar a mi abogado?
—Desde el coche.
Bajó los tres escalones del cortijo con la barbilla alta y no miró a los cuatro peones que estaban parados junto al tractor.
Uno de ellos, un muchacho, se quitó la gorra al verla pasar. Por costumbre. Y luego se la volvió a poner, muy despacio, como si acabara de darse cuenta de algo.