124 Dehesa de la Umbría, 3 de diciembre, 1120
Lo encontraron en el cebadero viejo, a cuarenta centímetros bajo un montón de escombro: un saco de papel de veinticinco kilos, roto, dentro de un cubo de plástico, con dos tercios de granulado azul.
El teniente Camacho lo fotografió con la escala al lado y no dijo nada durante un buen rato.
—Veinte años ahí —murmuró después—. En una finca certificada.