La campana sumergida 121 Puesto de Cazalla, 1 de diciembre, 1930
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121 Puesto de Cazalla, 1 de diciembre, 1930

—Diga el nombre.

—Doña Reyes.

—¿Iba sola?

—Sí. Bueno, en el coche sí. Detrás venía el de la finca, el Land Cruiser, y ese lo llevaba Tano.

—¿Y qué le dijo?

Kiko se rió sin ninguna gracia.

—Me dijo: «Buenas noches, Kiko. Mañana a las ocho hay que meter el ganado en la del arroyo». Como si nada. Como si fuera un martes cualquiera.